A diferencia del año pasado, en el que pareció por momentos que sí existía una negociación entre el Govern de ERC y Junts per Catalunya, en esta ocasión el partido de Carles Puigdemont no disimula: las opciones de un acuerdo, tras el pacto alcanzado entre republicanos y socialistas, es nulo. Formalmente, el partido no tira la toalla y espera la respuesta del Consell Executiu a sus propuestas. Pero Pere Aragonès ya ha dicho que no a la rebaja de impuestos que reclaman los posconvergentes. Así, Junts ejerce un papel de oposición frontal a las cuentas, que ha criticado este martes sin disponer todavía del documento presupuestario, sino solo en base a los aspectos acordados entre el Govern y el PSC.
Durante este ejercicio, Junts ha llevado a cabo solo tres reuniones con el Govern. De hecho, Aragonès era el que esperaba las propuestas de Junts, que no llegaron a la Conselleria de Economia hasta el mes de febrero. A partir de ahí, las citas mantenidas entre ambas partes han sido, admiten en JxCat, más bien una escenificación.
Junts mantiene su propuesta de rebajar el impuesto de sucesiones, pese al rechazo explícito de Aragonès. Es una manera más de constatar y justificar la posición de rechazo frontal a las cuentas. A eso hay que añadir que, según Junts, los Comuns pueden apoyar perfectamente el pacto ERC-PSC aunque no se cumpla la exigencia de la formación de izquierdas de paralizar el proyecto del Hard Rock en el Camp de Tarragona.
La crítica, frontal
[–>
Así, y a pocos meses de las elecciones catalanas, la formación de Puigdemont acusa a Esquerra de practicar el “intercambio de cromos” con el PSC para lograr el apoyo de los socialistas a los presupuestos catalanes a cambio de que los republicanos apoyen las cuentas del Estado, una actuación que ven “sucursalista”.
La portavoz de Junts en el Parlament, Mònica Sales, ha criticado al PSC por apuntalar un Ejecutivo sumido en la “desorientación” y por ser el “cómplice necesario” en el intercambio de síes. Según ha explicado, su formación echa de menos medidas para rebajar impuestos, para promocionar el uso del catalán, así como medidas en favor de la internacionalización de la economía catalana o para fomentar el equilibrio territorial con el fin de “avanzar hacia la soberanía”.