Mujer aplicando crema corporal
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EN INVIERNO, el dorso de las manos puede secarse, enrojecerse y agrietarse. Tal vez te encuentres untándote crema hidratante. Si no lo hace, la picazón y el dolor pueden convertirse en una gran distracción.
Se podría pensar que eso es todo: la piel agrietada es molesta e incómoda, pero no tan grave como, por ejemplo, la presión arterial alta. Pero esa suposición, al igual que el envejecimiento de la piel, podría no ser válida.
Cada vez hay más pruebas que sugieren que el daño a la piel puede tener efectos en cadena en el resto del cuerpo, provocando inflamaciónpérdida de masa muscular y ósea, y posiblemente incluso deterioro cognitivo. Cuanto más se deteriora tu piel, más envejece prematuramente el resto de ti. Desde esta visión emergente, su piel no sólo refleja signos de envejecimiento: es un factor que contribuye. Incluso existe evidencia tentativa de que cuidar mejor nuestra piel podría frenar los efectos nocivos del envejecimiento y mejorar nuestra salud en general.
Nuestra piel es una de las primeras partes del cuerpo que muestra signos de envejecimiento. Se arruga, especialmente en lugares activos como las comisuras de los ojos, y pueden aparecer manchas de la edad. Estos cambios pueden parecer (literalmente) superficiales, pero no debemos subestimar la importancia de la piel para el resto del cuerpo. “La piel es el órgano más grande del cuerpo”, dice Wendy Bollag en la Universidad de Augusta en Georgia, Estados Unidos.
Y no se trata sólo de tamaño. La piel es crucial para la supervivencia. La capa exterior, la epidermis, es impermeable al agua, lo que garantiza que no perdamos nuestros fluidos vitales en el aire. Si alguien daña grandes extensiones…