Cuatro apuntes sobre el suspense

Esta sí que nadie se la esperaba; lo de Pedro Sánchez, me refiero. Como una cohorte de Penélopes, la ciudadanía teje y desteje columnas, debates y conjeturas tras el ‘shock’, a la espera de lo que pueda anunciar el lunes. El presidente está sopesando su continuidad. Para cuando el mensaje que contiene esta botella haya alcanzado alguna playa desierta, ya se habrán desovillado todas las madejas posibles: las razones políticas y emocionales; la eventual estrategia; el argumento sobre el ‘lawfare’ y el ventilador de la mierda; el aroma plebiscitario de la carta; las consecuencias de una moción de confianza; o las cuestiones a resolver pendientes desde la transición. Pero lo que pretenden estas líneas es permanecer en el interregno de la espera, en el paréntesis de los cinco días para reflexionar.