Vuelven los Flamencos fieles a la laguna rosa de Torrevieja

Están de regreso por quinto año consecutivo. Miles de parejas de flamencos han llegado a la laguna salinera de Torrevieja para anidar. Actualmente hay aproximadamente 2.500 parejas, ubicadas en la laguna, Área Federico Kenzelmann, salinero y fotógrafo que ha estado siguiendo la nidificación única de la especie en el área local.

Las primeras parejas de este año comenzaron a llegar a mediados de abril y comenzaron a preparar los nidos. De los 100 iniciales su número aumentó a 500 y ahora son más de 2.500… y siguen creciendo. Los primeros huevos podrían eclosionar el 20 de mayo.

Los flamencos siempre han formado parte del hábitat del Parque Natural de las lagunas de Torrevieja y La Mata, pero nunca habían elegido el humedal para reproducirse hasta 2020. Varios factores se juntaron en aquella ocasión para que las parejas reproductoras se establecieran en la laguna, particularmente en la mota central, más conocida como laguna rosa, aunque este espacio natural sufre una enorme presión humana.

Mientras los expertos veían futuro a la continuidad de la colonia reproductiva, entonces teníamos la pandemia y el confinamiento humano coincidía con los meses de cortejo y anidación.

La presión humana se minimizó en el humedal rodeado de miles de viviendas. A ello también ayudó el ciclo de lluvias torrenciales que meses antes inundaron los humedales del sur de Alicante, mientras la sequía arrasaba con coronas de flores en sus tradicionales zonas de cría, como la laguna de Fuente de Piedra, cercana a Málaga.

El éxito de aquella ocasión permitió que la colonia volviera a repetir en años sucesivos. El factor determinante es la propia laguna rosa. Construido en los años noventa para dividir El Charco y proteger la producción de sal, hoy alberga una de las principales colonias de cría de flamenco de España.

Además de los flamencos comunes, en las últimas semanas también se han avistado algunos ejemplares de flamenco enano, que el año pasado también nidificaron por primera vez en el lago.

El lugar de nidificación se encuentra aislado de la orilla, únicamente con acceso por parte de la empresa salinera y del parque natural. Por lo tanto, los depredadores naturales de las crías, como los jabalíes y los zorros, no pueden entrar. Es un lugar donde las aves están lejos y no son accesibles a la intrusión humana.

Los flamencos se han acostumbrado al paso constante y a las barcazas que transportan la sal cargada desde la máquina recolectora hasta los secaderos, pero no parecen sentirse amenazados por su lento y pesado movimiento.

En zonas cercanas como Santa Pola y El Hondo no se les ha visto nidificar en los últimos años, pero la proximidad de estos humedales, también los de las salinas de San Pedro, les permite diversificar sus zonas de alimentación, pero de momento las pollitas flamencas se quedan en Torrevieja.

Durante los últimos cinco años ha aumentado considerablemente el interés por los flamencos y su presencia en la laguna salina. El perfil del ave puede verse en rotondas locales, en campañas publicitarias institucionales y decora macrocentros comerciales. Al mismo tiempo el inquieto tono rosa de la propia lagua se ha convertido en un reclamo turístico más en una ciudad que intenta huir de su propia imagen de masificación.

Pero a excepción de intentarlo en la amplia oferta de visitas guiadas al complejo salino, el avistamiento de estas aves en medio de ellas es difícil: se encuentran a varios kilómetros de la orilla.

Además, está prohibido por la normativa del parque natural circular en senderos que no están señalizados -en el caso de la laguna de Torrevieja no existen- mientras que la de La Mata tiene un centro de visitantes, itinerarios y miradores. Tampoco está permitido bañarse en sus aguas, aunque el Ayuntamiento de Torrevieja ha llegado a incluir en su material de vídeos e imágenes promocionales a turistas tomando el sol en sus costas.