Giacomo Delgado (arriba) ha caminado cientos de kilómetros por los bosques de Costa Rica
James Dinneen
Giacomo Delgado ha perdido su micrófono. Mientras observamos el bosque nuboso del volcán Barva de Costa Rica, un dispositivo GPS le dice que está en algún lugar cercano, pero la única nota que dejó cuando colocó el micrófono aquí es que está sujeto a un árbol cubierto de musgo. Eso sería útil, excepto que describe casi todos los árboles del viejo bosque. Él entrecierra los ojos. “Odio cuando no me doy buenas notas”.
Durante los últimos dos meses, Delgado, investigador doctoral de ETH Zurich en Suiza, y otros dos equipos de universidades costarricenses han viajado por todo el país grabando los paisajes sonoros de sus bosques. La encuesta implica colocar micrófonos en más de 600 sitios en todo tipo de ecosistema forestal en Costa Rica, lo que la convierte, según algunas medidas, en la encuesta “ecoacústica” más grande jamás realizada.
La encuesta es parte de un cambio en la forma en que monitoreamos los ecosistemas. Grabadores de audio más baratos y métodos mejorados para analizar datos acústicos complejos mediante el aprendizaje automático han provocado un auge en este campo. Y los investigadores escuchan cada vez más a los ecosistemas para escuchar cómo cambian y monitorear su salud.
En Costa Rica, al comparar los paisajes sonoros de los bosques en regeneración con los de los bosques con sus biodiversidad intactos, los investigadores pretenden medir los ecosistemas que vuelven a la vida en todo el país, en lo que podría ser una de las primeras pruebas de que la restauración forestal a gran escala recupera toda la diversidad de los ecosistemas. Pero esto tiene el…