Un británico de 52 años fue una de las dos personas que se ahogaron este viernes en una playa de Guardamar cuando intentaban socorrer a dos niños de seis y siete años que se encontraban en peligro.
Además, un hombre de 68 años falleció 24 horas antes, ahogado en la misma playa, según informaron los servicios de emergencia. La playa aún no cuenta con servicio de socorrismo ni de salvamento.
Las muertes se produjeron en la playa La Roqueta de Guardamar de Segura, al sur del casco urbano de Guardamar. Hubo cierta confusión inicial con los primeros rumores que sugerían que hasta ocho personas habían perdido la vida en el incidente. Afortunadamente, esto resultó ser falso.
El ahogamiento se produjo cuando los dos niños pidieron ayuda porque estaban en problemas y otros ocho intentaron rescatarlos. Finalmente fueron sacados del mar, pero dos de los rescatistas no pudieron salir del agua por sí mismos, un hombre británico y un hombre polaco de 46 años, quienes perdieron la vida.
Además de los dos fallecidos, una tercera persona, un varón de 39 años con síntomas de ahogamiento, se encuentra en el Hospital Universitario de Torrevieja recibiendo tratamiento.
Otros dos individuos, una mujer de unos 20 años, que presentaba ligeros mareos y ansiedad, y un varón de 22 años, también fueron atendidos por personal sanitario tras tragar agua. Ambos han sido trasladados por dos unidades del SVB al Hospital Universitario de Torrevieja.
En la propia playa, sin que el ayuntamiento de Guardamar pusiera en marcha el servicio de socorrismo ni el plan de salvamento, hasta el 15 de junio se informó que los vientos de levante alcanzaron los 60 kilómetros por hora, provocando mareas extremadamente fuertes que arrastraban los niños hacia el mar.
Veinticuatro horas antes, un hombre de 68 años falleció en la misma playa. Los servicios de emergencia enviaron una ambulancia del SAMU que, a su llegada, intentó, sin éxito, reanimar al bañista. Las maniobras de reanimación se llevaron a cabo durante más de 30 minutos, pero los paramédicos no pudieron reanimar al bañista.