Nicolas Kuhn llegó a Torrevieja con apenas unos meses de vida. De padre alemán y madre rusa, nació en Innsbruck, donde por entonces trabajaba su padre, aunque la casa familiar se encontraba en la zona de Torrelamata.
Como tal, el joven prodigio del tenis se educó y creció en Torrevieja, donde su incipiente carrera tenística despegó en el Club de Tenis Torrevieja.
Nicolás empezó a practicar este deporte a los tres o cuatro años, compaginándolo con el karting hasta los once, en el que también compitió a nivel nacional, pero a los diez años ya destacaba más en el deporte de la raqueta, que le encantaba.
Uno de los primeros entrenadores de Nico en Torrevieja fue Pedro Caprotta con quien estuvo hasta los doce años, cuando se marchó a Equelite, la academia de Juan Carlos Ferrero en Villena. Con Ferrero permaneció hasta los diecisiete años, cuando volvió con Pedro y alcanzó su mejor ranking en la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), el 160 del mundo a finales de 2017.
Un año después, Nicolas sufrió una fractura en el pie, que se rompió en un torneo en Italia. La pareja se separó durante un tiempo, pero, tras llegar al cuadro principal de individuales de Wimbledon (2022), volvieron a estar juntos, junto con su hijo David, que ahora es el preparador físico de Nico.
Nico creció viendo a Agassi y Sampras, además de Roger Federer y Novak Djokovic, que eran sus ídolos, jugadores que todos recordamos. En categoría femenina, siguió a Steffi Graf, Justine Henin, Amalie Mauresmo y las hermanas Williams, cuando el tenis femenino todavía era “interesante de ver”.
Ahora Nicolas dice que el tenis es bastante aburrido. “Todo el mundo juega igual y no hay talentos especiales como antes”.
Nico añade: “Puede que suene irrespetuoso, pero lo digo tanto para el tenis masculino como para el femenino. El tenis de hoy es bastante aburrido si lo comparamos con la era de David Nalbandian, Federer, Djokovic, Andy Murray y Stefan Edberg, que representaban un repertorio de jugadores que nunca será igualado, porque todos tenían un estilo de juego diferente, una calidad increíble.
“Hoy en día todo el mundo pega fuerte y es físicamente fuerte, ya no hay variedad y los partidos son casi siempre iguales. Sigo viendo muchos vídeos de la vieja escuela para seguir aprendiendo”.
Tras un periodo de lesiones, ahora tiene ganas de recuperar su forma física y seguir mejorando su técnica, del mismo modo que le llevó a disputar el cuadro de individuales de Wimbledon en 2022.
“Poniéndolo en perspectiva, diría que soy más un jugador tipo Djokovic. Tengo mucha potencia, soy muy flexible, rápido y fuerte, pero si tengo que destacar la principal fortaleza de mi juego es mi mentalidad, porque, después de todo el calvario que he pasado, si todavía disfruto en la pista es gracias a mi fortaleza mental. También intento ser agresivo en mi juego, me gusta subir mucho a la red”.
Respecto a su sueño profesional, no duda en afirmar que quiere “ser el número uno del mundo”; virtudes y talento no le faltan.
De momento, sin embargo, todavía le queda mucho camino por recorrer. Tras su partido contra Carlos Alcaraz en Hamburgo (2022) se rompió la rodilla y a finales de año tuvo que pasar por varias operaciones, tres hernias discales. En definitiva, se podría decir que estuvo un año fuera de los terrenos de juego.
Por ello, perdió su ranking y esta temporada ha empezado desde cero. El objetivo inicial para el año era jugar todo el año sin lesiones y, tras ganar los torneos de La Nucia y Córdoba, se encuentra en el puesto 295 del ranking. Además, Nico ha vencido recientemente a un jugador que está por debajo del puesto 70 del ranking mundial, por lo que, mientras mejora su juego y su estado físico, es solo cuestión de tiempo.