El Govern de Salvador Illa tiene entre ceja y ceja que el 1 de enero de 2025 estén vigentes unos nuevos presupuestos en Catalunya. Tras aprobar este martes un techo de gasto de 37.783 millones, un 12,8% más que en 2023, el objetivo es poner la directa. De hecho, la portavoz del ejecutivo, Sílvia Paneque, ha dado ya por inaugurados los contactos con ERC y los Comuns, a quienes considera sus “socios prioritarios”, para tratar de amarrar su apoyo. Ambos partidos confirman que están a la espera de ser citados en breve presencialmente tras recibir sendas llamadas con este propósito.
Sin embargo, el gran escollo con los republicanos está en el que va a ser el gran elefante de la legislatura: la nueva financiación singular. Sobre el papel, según lo pactado con ERC, Catalunya debería recaudar en el año 2026 el IRPF de 2025. Paneque ha hecho hincapié en que la voluntad del Govern es cumplir y trabajar en esta carpeta en paralelo a la negociación de las cuentas, pero al mismo tiempo ha advertido de que negociar la financiación será un proceso largo que “no tiene plazos temporales fijados”.
Ha argumentado que se trata de una cuestión “compleja y estructural” que requerirá de “prudencia”, dados los recelos que levanta esta cuestión dentro y fuera del socialismo. Habrá que ver si se aborda el asunto en la reunión que mantendrá el jefe de la Generalitat con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el marco de los encuentros que se ha puesto en marcha con los gobernantes autonómicos en la Moncloa. La cita no tiene fecha todavía por la agenda del president, pero previsiblemente se producirá la semana que viene.
Más allá de los socios de la investidura
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El Executiu trata así de poner el foco del inicio del curso político en los presupuestos y confía en que tanto republicanos como los Comuns los conciban como imprescindibles para que se hagan realidad el resto de compromisos sellados para la investidura, como por ejemplo en materia de vivienda e inversiones en los barrios. En este sentido, el grupo de Jéssica Albiach ya ha tratado de apretar las tuercas públicamente reclamando que las cuentas incluyan la regulación de los alquileres de temporada.
El Govern también aspira a que los procesos congresuales que tienen que afrontar en noviembre ERC y los Comuns -y especialmente agitado se presenta el de los republicanos- no interfieran en el ritmo de las negociaciones. “Somos conscientes de que nos tenemos que ganar su confianza“, ha asegurado. Más allá de priorizar un pacto con ambos para dar continuidad a la mayoría de la investidura, la portavoz también ha explicitado que se abrirán conversaciones con otros grupos. No ha mencionado cuáles, pero en su radar están Junts -con quien, pese a la distancia en estos momentos, sumaría mayoría- y el PP.
47 secretarios y directores generales, se quedan
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Mientras el Consell Executiu pisa el acelerador en la que va a ser la gran prueba del algodón del arranque de la legislatura catalana, el Govern del PSC también está ultimando su estructura en la Generalitat. El balance en estos momentos, casi un mes y medio después de la toma de posesión de Illa, es que quedan 22 cargos del ‘sottogoverno’ para nombrar que se completarán en las próximas dos semanas. En total, ha precisado Paneque, habrá 167 secretarios y directores generales. 98 han sido ya nombrados y otros 47 que estaban en el anterior Govern se mantienen. Se trata, en su mayoría, de funcionarios y profesionales repartidos entre todas las conselleries. ERC pidió a sus altos cargos que cesaran a principios de mes, aunque desde el ejecutivo defienden que la mayoría de los que se quedan no tienen militancia política y son técnicos especialistas en sus respectivos ámbitos.
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En el corto plazo, Illa tiene otras dos cuestiones por atender. La primera se producirá este miércoles, cuando será recibido por el rey en la Zarzuela. El Govern insiste en enmarcar ese encuentro en la recuperación de la “normalidad institucional” tras años de desencuentro con el monarca por parte de sus predecesores independentistas en la Generalitat. La segunda es la ronda de contactos que el president ha puesto en marcha con los expresidents. Si esta semana pasan por su despacho Jordi Pujol y Artur Mas -la semana pasada fue José Montilla-, falta por ver cómo se gestionará en el caso de Carles Puigdemont. Por ahora, la portavoz ha echado mano de la ambigüedad y ni ha descartado ni ha confirmado que el líder de Junts forme parte de esa agenda.
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