El Govern de Salvador Illa tiene claro, sobre el papel, qué calendario quiere para los presupuestos: que el Consell Executiu les dé luz verde la primera quincena de noviembre para que reciban el aval del Parlament antes de final de año y entren en vigor el 1 de enero de 2025. Pero una cosa es querer y la otra es poder. Y si el asunto depende de ERC, que está a expensas de resolver disputa por el liderazgo del partido el 30 de noviembre, los republicanos ya advierten de que ese esquema del president es inviable. Ni en la órbita de Marta Rovira ni en la de Oriol Junqueras ven posible dar el ‘sí’ a las cuentas en ese plazo.
El razonamiento de ambas partes se centra en dos argumentos. El primero es que no quieren que la negociación de los presupuestos se convierta en un motivo de disputa más entre las dos principales candidaturas en pugna -la que encabezan Junqueras y Xavier Godàs-. “Falta que unos digamos que sí para que los otros digan que no”, reflexiona un dirigente de la ejecutiva, que recuerda que será la militancia la que tendrá de nuevo la palabra en el congreso.
Lista de asuntos pendientes
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Lo segundo que esgrimen es que, una vez las bases escojan la nueva cúpula de ERC, tendrá una larga lista de prioridades por resolver que van desde si habrá cambios al frente del grupo parlamentario a abordar carpetas que han quedado en suspense, como si los republicanos entran o no en el gobierno municipal de Barcelona. Teniendo en cuenta que solo quedará diciembre por delante, nadie duda en la sede de Calàbria que el rompecabezas de los presupuestos no quedará resuelto, por lo menos con su voto, antes de comerse las uvas.
Y aún hay otra respuesta más, fruto de la rivalidad política, que deslizan para justificar que el asunto no tiene por qué abordarse con tanta prisa. “El PSC hizo esperar mucho a Pere Aragonès para cerrar el acuerdo por los presupuestos de 2023 y 2024″, dejan caer. Es un recordatorio de la dos anteriores negociaciones de presupuestos entre ERC y el PSC, cuando Aragonès era el president. Los socialistas nunca permitieron a ERC aprobar las cuentas antes del 31 de diciembre y dejaron su ‘sí’ para el febrero el año entrante. Una forma de marcar el terreno.
Por más que haya de por medio un pacto de investidura, ERC busca revalorizar su voto desde la oposición, además de vincular directamente el apoyo a las cuentas a avances en la financiación singular. Que el congreso del PSOE no sea, precisamente, hasta el mismo fin de semana que el de los republicanos, complica que haya movimientos antes, puesto que Pedro Sánchez busca un cierre de filas de los barones socialistas con una cuestión que levanta muchas ampollas dentro y fuera del partido.
El conseller de Presidència, Albert Dalmau, y la consellera de Economía, Alícia Romero / ZOWY VOETEN
El calendario del Govern
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Por ahora, el Govern sigue con su plan de priorizar a ERC y a los Comuns para pactar la principal ley de la legislatura y asegura que en ninguna reunión se les ha trasladado que el proceso interno de los republicanos pueda ser un impedimento para el calendario previsto. No obstante, son conscientes de cómo el asunto puede convertirse en un arma arrojadiza en plena disputa interna de sus socios prioritarios y asumen que sus expectativas pueden verse alteradas desde el punto de vista temporal de la misma manera que Sánchez está a la espera de los congresos tanto de Junts como de ERC para las cuentas estatales.
Lo que sí que no ponen en duda en Palau es que logren alcanzar un acuerdo, aunque sea a principios de 2025, puesto que entienden que los presupuestos son cruciales para poder desarrollar el grueso de compromisos sellados por ERC y por los Comuns a cambio de la investidura de Illa. En su intervención en el debate de política general, el president pondrá el foco, especialmente, en políticas como las de vivienda y recordará que las cuentas son la herramienta necesaria para poderlas impulsar.
Reuniones con Junts, PP y la CUP
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En las reuniones mantenidas hasta ahora, los Comuns han puesto esta carpeta en el epicentro de sus demandas con la vista puesta en los 50.000 pisos pactados para incrementar el parque público, así como una fiscalidad turística que sirva para financiar medidas en vivienda. Los republicanos, por su parte, han sido más inconcretos, puesto que su posición orbita en la financiación singular. De hecho, consideran provisional el equipo de dirigentes que se han reunido hasta ahora con la conselleria de Economia.
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El Govern, por su parte, prevé citar a Junts, PP y CUP en las próximas semanas. Aunque de partida estén cerrados en banda a votar a favor, el PSC, consciente de su minoría y de las sumas alternativas, prefiere tocar todas las teclas y desbrozarse, como mínimo, la interlocución con ellos en el Parlament. Por lo que pueda ser.
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