El neurocientífico David Levitin explora cómo la música puede ayudarnos a sanarnos en su nuevo libro
Natalie Foss
La mayoría de nosotros ya sabemos que la música puede tener un efecto profundo en la mente y el cuerpo. Considere la sensación de empoderamiento cuando se pone unos auriculares y sale a correr, la oleada de nostalgia que siente al escuchar su canción favorita de su infancia o la alegría de cantar en el automóvil: la música nos conmueve, literal y figurativamente. Puede hacernos felices cuando estamos tristes, tristes cuando estamos felices, además de hacernos bailar, reír y relajarnos.
Pero ¿y si pudiera hacer más que eso? ¿Y si la música tuviera el poder de curarnos? En su nuevo libro Escuché que había un acorde secreto: la música como medicinaneurocientífico Daniel Levitin explica por qué cree que puede hacerlo.
La idea de que la música es medicina no es nueva: hay evidencia de que chamanes y curanderos en culturas de todo el mundo han utilizado la música, especialmente los tambores, para tratar a las personas durante miles de años.
Sin embargo, sólo en las últimas décadas la ciencia ha ofrecido una base racional para la música como mecanismo de curación, demostrando que tiene un impacto directo y mensurable en nuestro sistema nervioso.
Los avances en neuroimagen, junto con una experimentación más rigurosa basada en la teoría musical, la psicología cognitiva y la fisiología, sugieren que la música puede ser útil para ayudar en todo, desde la enfermedad de Parkinson hasta el Alzheimer y la depresión.
Levitin habló con Nuevo científico sobre estos beneficios para la salud y cómo se podría agregar la música a nuestro conjunto de herramientas médicas.
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