La vida marina pronto puede enfrentar muchos menos encuentros mortales con anillos de bebidas y bolsas de plástico gracias a un ingenioso biomaterial desarrollado por investigadores de la USC. El equipo creó un sustituto de plástico biodegradable utilizando carbonato de calcio, el mismo mineral que le da a Seashells su fuerza, combinada con un polímero de ácido cítrico ya aprobado para los implantes médicos.
“Comencé a pensar en cómo, incluso en nuestro laboratorio, todo es plástico de un solo uso porque todo tiene que ser estéril. Nada puede contaminarse. Todo comenzó a sentirse muy abrumador para mí personalmente”, dijo Eun Ji Chung, quien dirigió el equipo de investigación en la Escuela de Ingeniería de la USC Viterbi.
El material innovador, llamado POC-CC, se desarrolló incorporando diferentes concentraciones de carbonato de calcio en poli (1,8-octanodiol-co-citrato), un elastómero biodegradable utilizado en dispositivos ortopédicos aprobados por la FDA. Cuando se probó en agua oceánica simulada durante seis meses, las muestras perdieron hasta el 8,5% de su peso, lo que demuestra su biodegradabilidad mientras mantiene suficiente fuerza para aplicaciones prácticas.
A diferencia de los plásticos convencionales que persisten durante siglos y se descomponen en microplásticos nocivos, el material POC-CC demostró ser biocompatible con microorganismos marinos. Cuando una alga marina común se expuso a agua que contenía productos de degradación de POC-CC, los investigadores no encontraron un impacto significativo en la viabilidad celular, un factor crucial para cualquier material destinado a entornos marinos.
Como prueba de concepto, el equipo creó con éxito un prototipo de soporte de bebidas lo suficientemente fuerte como para soportar tres latas de refresco que pesan más de 190 gramos. Esto demuestra el potencial del material como una alternativa práctica a los plásticos convencionales en aplicaciones del mundo real.
“Nuestros resultados muestran que la tasa de degradación aumenta con el aumento del contenido de POC, y la adición de CC mantiene el pH del agua del océano”, explicó Chung.
Con la UNESCO informa que los desechos plásticos constituyen el 80% de toda la contaminación marina, con 8-10 millones de toneladas métricas que ingresan a los océanos anualmente, esta innovación inspirada en las conchas marinas representa un paso prometedor para abordar uno de nuestros desafíos ambientales más apremiantes. El equipo de investigación ahora está desarrollando una versión mejorada diseñada para degradarse aún más rápido, lo que puede revolucionar cómo empaquetamos los productos cotidianos mientras protegemos los ecosistemas oceánicos para las generaciones venideras.
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