Los ratones detectan el estatus social a través del olor

En el complejo mundo social de los ratones, un recién llegado puede evaluar instantáneamente el rango social de un extraño sin haberlos conocido antes. Un nuevo estudio del Instituto Francis Crick muestra que estos roedores confían en su agudo sentido del olfato para hacer juicios sociales rápidos, utilizando señales químicas para decidir si se mantienen firme o de regreso durante los confrontaciones.

La investigación, publicada este mes en biología actual, anula suposiciones previas sobre cómo se forman las jerarquías entre los animales, revelando un sofisticado sistema de comunicación química que ayuda a los ratones a navegar en situaciones sociales de manera eficiente.

Los mensajes químicos revelan la posición social

Cuando los ratones extraños se encuentran en un tubo estrecho, no necesitan experiencia pasada para saber cuál debe retirarse. En cambio, usan su extraordinario sentido del olfato para detectar señales de estado invisibles.

“Hemos demostrado que los ratones pesan extraños que usan señales químicas y pueden detectar el estatus social sin necesidad de una extensa historia de confrontaciones con esos oponentes específicos”, explica Neven Borak, ex alumno de doctorado del Instituto Crick y el primer autor del estudio.

¿Cómo reconocen exactamente los ratones quién es el jefe? Los investigadores descubrieron que los ratones dependen de dos sistemas quimiosensoriales separados, tanto su sentido del olfato estándar (el sistema olfativo) como un sistema especializado para detectar señales químicas a través del contacto físico (el sistema vomeronasal).

Lo notable es que cualquiera de los sistemas solo es suficiente, solo cuando los investigadores bloquearon experimentalmente ambos sistemas, los ratones perdieron su capacidad para reconocer el rango social.

Más allá de los comportamientos fijos

El estudio desafía las teorías anteriores sobre las jerarquías sociales en los animales. En lugar de mostrar comportamientos fijos, independientemente del oponente (como ser naturalmente agresivo o sumiso), los ratones ajustan su comportamiento en función de su percepción del estado de su oponente en relación con el suyo.

Cuando los investigadores rastrearon los comportamientos durante las confrontaciones, encontraron:

  • Los ratones empujaron más cuando enfrentaban oponentes de menor rango
  • Se retiraron más a menudo cuando se enfrentan a oponentes de mayor clasificación
  • Estos comportamientos no fueron rasgos fijos sino cambiados dependiendo de a quién enfrentaran
  • El tamaño del cuerpo y los atributos físicos no determinaron los resultados

Los conflictos se resolvieron más rápido entre los ratones familiares que los extraños, lo que sugiere que si bien las señales químicas proporcionan información de rango esencial, el reconocimiento social acelera la resolución de conflictos.

Señales de rango universal

¿Podrían estos hallazgos ayudar a explicar el comportamiento social humano también? Si bien no usamos principalmente el olor para determinar el estado, los humanos de manera similar emiten juicios rápidos sobre la posición social de los demás en función de las señales visuales y verbales.

“Este es un fenómeno fascinante que los humanos también hacen, principalmente usando señales visuales”, señala Borak. “Nuestro trabajo ofrece una perspectiva interesante sobre la movilidad social: los humanos, como los ratones, pueden ingresar a un nuevo grupo de personas, pero aún así mantener la comprensión del rango social propio y medir el estatus social de personas desconocidas”.

El estudio también reveló que los ratones pueden rastrear los cambios en el estado social. Cuando los investigadores elevaron artificialmente el rango de un ratón al pintarlo con orina de un hombre dominante, otros ratones, incluso los desconocidos, lo trataron de acuerdo con su nuevo estatus más alto.

Toma de decisiones del cerebro

¿Qué sucede en el cerebro cuando un ratón evalúa el rango social? Jonny Kohl, líder del grupo del Crick y el autor principal, explica: “Hemos demostrado por primera vez cómo los ratones integran información interna y externa sobre el dominio. Esto muestra que una decisión basada en rangos relativos se toma en el cerebro antes de que los ratones muestren agresión o comportamiento sumiso, en lugar de tener diferencias en los comportamientos que conducen a un ratón o un docil agresivo”.

El equipo ahora planea investigar qué regiones cerebrales procesan información sobre el rango del oponente y el rango propio del mouse antes de iniciar la decisión de retirarse o avanzar.

Más allá de la sociedad del ratón

Lo que hace que estos hallazgos sean particularmente intrigantes es cómo podrían informar nuestra comprensión de las jerarquías sociales entre las especies. Muchos animales, incluidos los humanos, viven en estructuras sociales donde la comprensión del estatus relativo ayuda a minimizar el conflicto y establecer el orden social.

A pesar de nuestra dependencia de los diferentes sistemas sensoriales, los mecanismos subyacentes del reconocimiento de rango social pueden conservarse más evolutivamente de lo que se reconoce anteriormente.

¿Podría la investigación futura revelar vías neurológicas similares en humanos que nos ayudan a navegar en jerarquías sociales complejas? A medida que los científicos continúan desentrañando la base biológica del comportamiento social, podríamos descubrir aún más similitudes en cómo varias especies, desde ratones hasta humanos, procesan la información del estado social.


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