Los antiguos árabes usaron planta psicoactiva hace 2.700 años

Los arqueólogos han descubierto la evidencia más antigua del mundo de personas que queman Peganum Harmala, una planta psicoactiva que todavía se usa en la medicina tradicional, en un asentamiento de Oasis de 2.700 años en Arabia Saudita.

Los hallazgosbasado en el análisis químico de los residuos encontrados dentro de los dispositivos de fumigación antiguos, revelan que las comunidades de la edad de hierro en Arabia estaban utilizando deliberadamente plantas locales para sus propiedades terapéuticas y alteradas con la mente siglos antes de que los registros escritos documentaran tales prácticas. El descubrimiento en el Oasis de Qurayyah representa la evidencia material más temprana de fecha radiométrica de que se utiliza la fumigación a nivel mundial, proporcionando una visión sin precedentes de las antiguas tradiciones curativas árabes que persisten en la región hoy.

La química revela secretos antiguos

El equipo de investigación, dirigido por la Dra. Barbara Huber del Instituto Max Planck de Geoantropología, utilizó espectrometría de masas de cromatografía líquida de alto rendimiento para analizar residuos orgánicos preservados dentro de los dispositivos de fumigación de arcilla. La técnica sofisticada detectó alcaloides específicos, Harmine y Harmane, que ocurren naturalmente en Peganum Harmala.

“Nuestros hallazgos representan evidencia química de la quema más temprana conocida de Harmal, no solo en Arabia, sino a nivel mundial”, dice Barbara Huber, autora principal del estudio publicado en Communications Biology.

La planta, comúnmente conocida como rue o armal siria, produce compuestos que actúan como inhibidores reversibles de la monoamino oxidasa A (MAO-A), bloqueando temporalmente una enzima responsable de romper los neurotransmisores como la serotonina y la norepinefrina. Esta acción bioquímica contribuye a los diversos efectos de la planta, que van desde la sedación hasta la estimulación.

Una práctica doméstica, no ritual

Lo que hace que este descubrimiento sea particularmente significativo es dónde se encontraron los dispositivos de fumigación. A diferencia de otros sitios arqueológicos donde las plantas farmacológicas se asocian típicamente con ceremonias religiosas o prácticas de entierro, todos los dispositivos que contienen armales en Qurayyah provenían de áreas residenciales: cursos, áreas de cocina y bodegas de hogares ordinarios.

Este contexto doméstico sugiere que la planta se utilizó para fines prácticos en lugar de rituales elaborados. Los investigadores identificaron múltiples usos potenciales: purificación y desinfección del aire debido a sus propiedades antibacterianas, control de plagas en el entorno de oasis cálido y el tratamiento de diversas dolencias, incluidos dolores de cabeza, dolor en las articulaciones y otras condiciones de salud.

Es importante destacar que el estudio encontró que se usaron diferentes sustancias en diferentes contextos dentro del mismo asentamiento. Mientras que los armales aparecieron en dispositivos de fumigación residencial, los sitios de entierro en los oasis cercanos contenían diferentes sustancias aromáticas como el comunicación y las resinas de coníferas, lo que indica una clara distinción entre el uso de la planta doméstica y ceremonial.

Hallazgos clave de la investigación:

  • La evidencia más antigua del mundo de fumigación de Peganum Harmala (hace 2.700 años)
  • Encontrado exclusivamente en contextos nacionales, no en sitios rituales o de entierro
  • El análisis químico detectó alcaloides Harmine y Harmane en residuos antiguos
  • La concurrencia con esteroles vegetales sugiere el uso de aceite de semilla armal
  • Diferentes sustancias utilizadas para fines nacionales versus ceremoniales

Las poderosas propiedades de la planta

Peganum Harmala demuestra lo que los científicos llaman hormesis, donde las pequeñas dosis producen efectos beneficiosos, mientras que las dosis más grandes pueden ser dañinas o incluso tóxicas. Los alcaloides de la planta exhiben “un amplio espectro de acciones en el cuerpo humano”, incluidas las actividades antibacterianas, antiparasitarias y antiinflamatorias.

En dosis terapéuticas, los compuestos pueden actuar como estimulantes suaves y estabilizadores del estado de ánimo. A concentraciones más altas, pueden producir alucinaciones y euforia. Sin embargo, el consumo excesivo puede conducir a la intoxicación, con varios casos modernos de toxicidad relacionada con los armales ya documentados.

El método de administración, fumigación en lugar de ingestión, habría proporcionado una forma controlada de beneficiarse de las propiedades de la planta al tiempo que evita los riesgos de sobredosis asociados con la alimentación o la bebida preparaciones concentradas.

Patrimonio vivo bajo amenaza

Las ganancias del descubrimiento arqueológico agregaron importancia porque las prácticas similares a base de plantas continúan en la región hoy. Entre las aproximadamente 2,250 especies de plantas identificadas en Arabia, casi el 25% están documentadas para usos medicinales, y los restos armales es parte de la medicina tradicional en Arabia Saudita.

“Este descubrimiento muestra las profundas raíces históricas de las prácticas tradicionales de curación y fumigación en Arabia”, agrega Ahmed M. Abualhassan, codirector de la Comisión Heritage del Proyecto Qurayyah. “Estamos preservando no solo los objetos, sino el patrimonio cultural intangible del conocimiento antiguo que todavía tiene relevancia en las comunidades locales hoy en día”.

Sin embargo, este conocimiento tradicional enfrenta amenazas modernas. “Tales prácticas están desapareciendo cada vez más”, señalan los investigadores, enfatizando “la necesidad urgente de documentar y preservar este rico conocimiento etnobotánico antes de que se pierda por completo”.

Trabajo de detectives científicos

La investigación requirió técnicas analíticas sofisticadas porque los compuestos orgánicos se conservaron en cantidades minuciosas después de casi tres milenios. El equipo utilizó la espectrometría de masas de monitoreo de reacción múltiple (MRM), que “facilita el monitoreo de pares específicos de precursores y iones de productos, mejorando significativamente la especificidad y la sensibilidad del análisis”.

Para Harmine, la técnica detectó fragmentos moleculares específicos: iones precursores que se separan en condiciones de energía controladas para producir patrones reveladores que coinciden con los estándares de referencia. Patrones similares confirmaron la presencia de Harmane, proporcionando huellas digitales químicas definitivas del uso de la planta antigua.

El análisis también reveló altas concentraciones de esteroles vegetales como campesterol y β-sitosterol en algunas muestras, lo que sugiere que las semillas armales, que son ricas en aceites, se quemaban las partes específicas de las plantas.

Implicaciones para la medicina antigua

Este descubrimiento desafía las suposiciones sobre la sofisticación del conocimiento médico antiguo. En lugar de una experimentación aleatoria, la evidencia sugiere que las comunidades de la edad del hierro habían desarrollado una comprensión sistemática de las plantas locales y sus efectos.

“La integración del análisis biomolecular con arqueología nos ha permitido identificar no solo qué tipo de plantas estaban usando la gente, sino también dónde, cómo y por qué”, dice la profesora Marta Luciani, directora de excavación de Qurayyah y arqueóloga de la Universidad de Viena.

Los hallazgos también sugieren aplicaciones potenciales en el descubrimiento moderno de fármacos. Como señalan los investigadores, “la utilización de la información almacenada en restos orgánicos antiguos podría permitir la recuperación de compuestos bioactivos que se han olvidado con el tiempo, lo que puede conducir al desarrollo de terapias innovadoras basadas en plantas”.

Más allá de la farmacología, la investigación proporciona documentación crucial de las prácticas culturales que unen a Arabia antigua y moderna, ofreciendo información sobre cómo los sistemas de conocimiento tradicionales desarrollan y persisten en milenios de la experiencia humana.

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