El martes por la noche, hubo una reunión en el Teatre Mar I Terra en la que el vicealcalde de Palma y el concejal de la cultura, Javier Bonet, hizo una presentación para el oferta de Palma para ser nombrada capital europea de la cultura 2031.
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El martes por la noche, hubo una reunión en el Teatre Mar I Terra en la que el vicealcalde de Palma y el concejal de la cultura, Javier Bonet, hizo una presentación para el oferta de Palma para ser nombrada capital europea de la cultura 2031.
Esta fue la primera reunión a la que Representantes del sector cultural fueron invitados y se les pidió que contribuyan con ideas y sugerencias para ser alimentados en el grupo de trabajo que está desarrollando la propuesta de oferta.
Pero en lugar de ideas, Bonet tuvo que competir con críticas. La reunión fue un asunto tenso, un asistente que comentaba que, según las cosas, no le otorgaría a Palma la capital de la cultura, si fuera un evaluador.
Hubo críticas a la falta de comunicación, la falta de igualdad en el grupo de trabajo, la falta de apoyo a la música clásica. El gerente del lugar de música de Es Gremi fue crítico con el hecho de que el manifiesto para la oferta no mencionó establecimientos de música privada. No sería un signatario para el manifiesto por esta razón. Bonet sugirió que esta era una “mala interpretación”. El hecho de que no se mencionen no significa que no estén incluidos.
La impresión es, ciertamente, en la actualidad, que la oferta ha falta de dirección y claridad. Y en contraste con otras ciudades españolas que buscan el premio 2031, Palma parece estar muy atrás en la presentación de una propuesta coherente. España tendrá una capital de cultura en 2031, pero Palma enfrenta una dura competencia que ya ha pensado en sus ofertas, por ejemplo, Burgos, que se beneficia de haber pasado por el proceso en una ocasión anterior.
La decisión Para la adjudicación de la capital europea de la cultura 2031 se espera que se haga algún tiempo el próximo año.