España está bajo fuego después de que otorgó a Huawei, el gigante tecnológico chino, un contrato de 12,3 millones de euros para almacenar las escuchas telefónicas judiciales utilizadas por las agencias de aplicación de la ley y inteligencia.
La medida está causando una gran preocupación tanto dentro de la UE como en el Atlántico, con Estados Unidos ahora repensando su relación compartida de inteligencia con Madrid.
De acuerdo a El objetivoel Ministerio del Interior español ha defendido el contrato, insistiendo en que cumple con los estándares nacionales de ciberseguridad y no presenta ningún riesgo de seguridad. Pero el acuerdo ha dado alarmas.
Pero en los Estados Unidos, las cifras senior sobre los comités de inteligencia del Senado y la Cámara ahora están instando a los funcionarios a reconsiderar compartir inteligencia sensible con España, temiendo que los secretos puedan terminar en las manos equivocadas.
“España está cometiendo un gran error”, dijo Bart Groothuis, un ex funcionario de ciberseguridad de los Países Bajos.
Los fuertes lazos de Huawei con el gobierno chino han llevado a los críticos a preocuparse de que los datos confidenciales almacenados por la compañía puedan ser utilizados eventualmente por el Partido Comunista Chino. Como señaló Groothuis, España ahora podría ser vulnerable a los extensos esfuerzos de espionaje de China.
En Europa, la decisión también ha provocado críticas, especialmente a la luz de las crecientes preocupaciones de la UE sobre el papel de Huawei en la infraestructura digital.
El eurodiputado MEP Alexandra advirtió que confiar en empresas no europeas como Huawei para áreas sensibles como la inteligencia y la aplicación de la ley solo expone a Europa al mayor riesgo de interferencia extranjera.
El Artículo 19 del Grupo de Derechos Humanos está pidiendo una revisión inmediata del acuerdo y una evaluación independiente para garantizar que el contrato no ponga en peligro los derechos de las personas.
La UE ha pasado años tratando de endurecer los controles sobre la tecnología china, particularmente Huawei.
Algunos países, incluidos Suecia y Lituania, ya se han mudado para bloquear a Huawei desde sus redes 5G, citando preocupaciones de seguridad nacional.
Un funcionario de la UE lo expresó sin rodeos: “La seguridad nacional debe ser lo primero en contratación pública, no solo la oferta más barata”. Si España continúa relacionándose con Huawei, el temor es que podría socavar los esfuerzos de seguridad colectiva de la UE.
A medida que España avanza con el controvertido contrato, existe una creciente presión para una supervisión más fuerte de las empresas tecnológicas extranjeras. Algunos incluso piden una regla de ‘comprar europeo’ para garantizar que solo las empresas con sede en Europa tengan confianza en proyectos de infraestructura crítica.
Con el creciente escrutinio tanto de los Estados Unidos como de la UE, Madrid pronto puede enfrentar decisiones difíciles sobre si defender su controvertido acuerdo o reevaluar sus prioridades en aras de la seguridad nacional e internacional.
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