“Quería vivir una nueva vida”. David Saldoni (Sallent, 1976) dejó el acta de diputado en el Parlament en mayo para poner rumbo a Bogotá. No fue una decisión de un día para otro, sino que la meditó durante años. En 2023, mientras paseaba por las calles de la capital colombiana, empezó a plantearse si sería capaz de vivir allí. En aquel viaje hizo dos entrevistas de trabajo que no prosperaron y, al volver, se puso manos a la obra en la búsqueda de un nuevo empleo, un proceso que reconoce que no ha estado exento de “frustración”.
Tras 25 años dedicados a la gestión pública, primero en el Ayuntamiento de Sallent -como concejal y alcalde-, después en el Departament de Territori y, finalmente, en el Parlament; cuando quiso dejar la política dudó de si sabía hacer algo más. “Tendría que ser más fácil entrar y salir de la política, pero tienes una etiqueta brutal. Incluso aquí, a 10.000 kilómetros, te miran raro; es una profesión absolutamente estigmatizada”, lamenta. Se trata de una situación que ha vivido en carne propia, pero también como responsable de política municipal de Junts, ya que explica que cada vez “cuesta más” encontrar candidatos.
Es difícil entrar y salir de la política, está absolutamente estigmatizada
Entre aquel viaje a Bogotá y ahora, hizo un posgrado de dirección de empresas, trabajó con su “coach” para reorientar su carrera y se informó a través de varias consultorías -también con la oficina de Acció de la Generalitat- de las posibilidades que tenía en Latinoamérica. Finalmente, este 2025, uno de los procesos de selección en el que estaba inscrito salió adelante. Hace un mes y medio que trabaja en Enel, una multinacional del sector energético que buscaba a alguien para dedicarse al ámbito regulatorio y que diseñara un plan de ‘compliance’ (cumplimiento normativo). “Me paso el día haciendo análisis comparados con mi amigo ChatGPT”, explica entre risas.
Salir de la zona de confort le está costando, es un proceso: “aprendo cada día, es una cura de humildad“. “La política tiene un punto de pompa que te sube el ego, pero aquí no eres nadie”, constata, al tiempo que asegura que nunca se había preparado tanto una reunión, ni había acudido a una “tan nervioso”. Un cambio voluntario que también tiene un coste económico, ya que los salarios en Colombia no son como los de los diputados del Parlament. “Aquí soy un técnico, se han cambiado los papeles totalmente: he pasado de tener un equipo, a hablar con el asistente de uno de los gerentes”, admite, y desliza que su propósito no era “ganar dinero”.
Hacía 10 años que tenía el móvil en silencio, me generaba taquicardia
Un ‘esmorzar de forquilla’ al mes
Sin embargo, a pesar de poner un océano de por medio, no ha cortado todos los vínculos con Catalunya ni ha desconectado de la política. Explica que una vez al mes comparte un ‘esmorzar de forquilla’ con un grupo de catalanes, con fricandó y ‘trinxat’ de la Cerdanya; y confiesa que por la noche mira en diferido el ‘Telenotícies’. De lo que sí ha podido alejarse es de la comunicación y los estímulos constantes, y ha conseguido volver a activar el sonido del móvil. “Hacía 10 años que lo tenía en silencio, porque me generaba taquicardia. Ahora el WhatsApp suena cada ‘x’ tiempo y, cuando lo hace, incluso me hace gracia”, revela.
Con el paso de los años se ha mitificado, pero CDC ya no volverá
Pero, a pesar de tener cierto sentimiento de liberación, también está orgulloso de lo vivido. Dice que la etapa de la que guarda mejor recuerdo es la de alcalde de Sallent y que lo más “bestia” que ha hecho ha sido fundar Junts per Catalunya. Saldoni fue uno de los encargados de reunificar una buena parte del mundo posconvergente en las pasadas elecciones municipales, algo que reconoce que “no fue fácil”. Admite que una parte de la órbita de la formación añora Convergència, pero él lo tiene claro: “Con el paso de los años se ha mitificado, pero CDC ya no volverá”. Considera que ahora se ha conseguido que Junts sea “una herramienta confiable para toda esta gente”, y atribuye el mérito a Jordi Turull.
David Saldoni, en una Fotografía desde Bogotá, Colombia / EL PERIÓDICO
La relación con Aliança Catalana
Justamente, antes de irse a Colombia, Saldoni era la mano derecha de Turull y tenía entre sus encargos preparar las elecciones de 2027, por lo que fue de los que más notó la presión de algunos alcaldes para endurecer ciertos discursos. Justamente, en su última intervención en el Parlament, defendió prohibir el burka en la calle y vetar el uso del velo en escuelas e institutos. “Hay gente inquieta con la aparición de Aliança Catalana, pero yo receto paz y tranquilidad, quedan dos años“, recuerda, mostrándose convencido de que con el tiempo se demostrará que las fórmulas de Sílvia Orriols no van a ninguna parte, porque se basan “en el odio”.
Saldoni pide no perder los “matices” y rechaza elegir entre “Orriols y los Comuns”. No descarta por completo los pactos con Aliança, ya que asegura que “con 800 listas se pueden producir 800 casuísticas”, pero es contundente al hablar de la líder de la extrema derecha. “Lo que hace esta señora con Ripoll no tiene nombre, se está cargando la ciudad a nivel reputacional”, lamenta, al tiempo que recomienda experiencias como la suya para empatizar también con los recién llegados. “No podemos criminalizar a todo un colectivo, yo soy inmigrante aquí. Cuando te encuentras en la cola de inmigración, en medio de todos los venezolanos, ves que eres igual que todos. Esto va muy bien. Sobre el odio no se puede construir”, añade.
Lo que hace Orriols con Ripoll no tiene nombre, se está cargando la ciudad a nivel reputacional
También, desde la distancia, receta a Junts seguir siendo “útil” y mantener la negociación en Madrid, aunque avisa de que “romper, a veces, también forma parte de la estrategia de colaborar”. Reconoce que Catalunya ha quedado tocada después del ‘procés’, especialmente en términos lingüísticos y de “presencia institucional”. Y, sobre posibles nuevos liderazgos, en caso de que Puigdemont no se vuelva a presentar a unas elecciones, Saldoni sostiene que su formación tiene mucha “gente” y puede preparar un nuevo perfil “en tres meses”. En cuanto a si él podría volver a la política, el ya exdiputado no cierra del todo la puerta, pero por ahora lo descarta: “Tengo mucha ganas de experimentar esto, es brutal volver a empezar. Cada día es un descubrimiento“.
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