El ex monarca de España, Juan Carlos I, que abdicó en 2014 tras una serie de escándalos y que ahora vive en el exilio, acaba de publicar (en el extranjero) su autobiografía.
En él ha revelado el momento en que el dictador general Franco lo convocó para nombrarlo su heredero, una decisión que alteraría el curso de la historia española.
El libro de 512 páginas titulado Juan Carlos I d’Espagne: Réconciliation, fue coescrito con el autor francés Laurence Debray y publicado ayer en Francia.
En el libro, el ex rey, que ahora tiene 87 años, habla por primera vez de su eterno dolor por la muerte de su hermano menor Alfonso, a quien disparó accidentalmente en la casa de su familia en Portugal en 1956.
Las memorias también registran su consternación cuando su hijo, el rey Felipe VI, le informó que renunciaba a su herencia y le retiraba la asignación que había recibido como exjefe de Estado, tras surgir acusaciones de mala conducta financiera en 2020.
Juan Carlos, que reinó desde 1975 hasta su abdicación en 2014, elogia a Franco, el hombre que lo preparó para el trono y lo nombró sucesor de su propio padre, Don Juan, quien era el heredero legítimo del trono español.
“Un día Franco me citó a su despacho y me dijo sin rodeos: ‘Te voy a nombrar mi sucesor como rey. ¿Aceptas?’ Me quedé atónito; Le pregunté si tendría tiempo para pensar, pero esperaba una respuesta rápida. Estaba atrapado entre la espada y la pared. Reinaba el silencio; Sólo podía oír mi propia respiración. Acepté, como un deber y una obligación. ¿Tenía otra opción?
Las memorias se dividen en siete secciones. Sus primeros capítulos narran la infancia del ex rey en el exilio y la tragedia que, escribe, “lo marcó para siempre”: la muerte de Alfonso de Borbón mientras los dos hermanos jugaban con una pistola. “No me gustaba hablar de ello y ésta es la primera vez que lo hago”, escribe.
Y continúa: ‘No teníamos idea de que quedaba una bala en la recámara… Murió en los brazos de mi padre. Hay un antes y un después. Todavía me cuesta hablar de ello, y lo pienso todos los días… Lo extraño; Ojalá pudiera tenerlo a mi lado y hablar con él. Perdí un amigo, un confidente. Me dejó un vacío inmenso. Sin su muerte, mi vida habría sido menos oscura y menos infeliz.
Las memorias revisten otro momento doloroso de marzo de 2020, cuando Felipe le dijo que renunciaba a su herencia y cancelaba su estipendio anual. “Este anuncio significa que me rechazas’, le dije. ‘No olvides que heredas un sistema político que yo construí. Puedes excluirme a nivel personal y financiero, pero no puedes rechazar la herencia institucional en la que creciste. Sólo hay un paso entre los dos”, escribe Juan Carlos en el libro.
El libro comienza con su relato del exilio: en el verano de 2020 partió hacia Abu Dhabi, escribiendo sobre la nostalgia que siente por España. “Debido a la presión de los medios de comunicación y del gobierno, tras la revelación de una cuenta bancaria que tenía en Suiza y de acusaciones totalmente infundadas, decidí irme, para no obstaculizar el buen funcionamiento de la Corona ni molestar a mi hijo en el desempeño de sus deberes como soberano”, explica.
Sobre su fortuna no declarada (65 millones de euros recibidos del difunto rey de Arabia Saudita), admite que fue “un regalo que no supe cómo rechazar”. Un grave error’, al tiempo que lamentaba: ‘Soy el único español que no recibe ninguna pensión tras casi cuarenta años de servicio’.
Al reflexionar sobre su ex esposa, la reina Sofía, recuerda sus romances de juventud hasta que, escribe, Franco le dijo que era hora de “dejar de hacer tonterías y casarse”.
Relata uno de los momentos decisivos de su reinado: el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. «Es una de esas noches que siempre recordaré, y creo que todos los españoles también lo recordarán. Todavía tengo dudas y preguntas sobre cómo se desarrollaron los hechos y quiénes estuvieron involucrados. La única certeza es que los militares intentaron, con armas, traicionar la joven democracia española –mi trabajo– y yo no pude tolerarlo”, escribe.
Los capítulos posteriores se centran en su vida privada… “que no es tan privada”. Escribe: ‘Los medios de comunicación me han atribuido una docena de aventuras extramatrimoniales, la mayoría de ellas completamente ficticias. Como si todos mis vínculos con el sexo opuesto tuvieran que ser relaciones románticas. Como si la amistad entre hombres y mujeres fuera imposible.
De su antigua amante, Corinna zu Sayn-Wittgenstein -también conocida como Corinna Larsen, y con quien ha librado una larga batalla legal-, admite que su romance fue “la debilidad de un hombre” y un “error”, expresando remordimiento hacia Sofía.
La caída de Juan Carlos comenzó en 2012, cuando se reveló que se había unido a Larsen en un viaje de caza de elefantes en Botswana mientras España estaba sumida en una crisis económica. Abdicó dos años después en medio de un creciente escándalo.
Las memorias cierran con una nota de contrición. ‘Sé que puedo haber decepcionado a algunos… Lo he reconocido en estas páginas. No soy ningún santo. El poder no ha sofocado mi personalidad, que nunca he ocultado… No sé si el sacrificio de salir de España es útil o bien valorado. Me ha cambiado mucho como hombre.’
Y continúa: “Lo que más me importa es que la Corona me sobreviva y siga haciendo brillar a España, que el espíritu de la transición [to democracy] que nos unió persiste por el bien del país, donde quisiera encontrar mi lugar: el de un hombre que se entregó por completo a su nación.’
Desde que salió de España para exiliarse en Abu Dhabi, saldó sus deudas tributarias y vio archivadas las investigaciones sobre él; sin embargo, no ha regresado, algo a lo que se opondría el gobierno socialista del primer ministro Pedro Sánchez y, según se informa, su hijo, quien ha tratado de reconstruir la reputación de la monarquía.