La sala del tribunal de Alicante estaba llena de tensión y dolor cuando dos adolescentes, acusados de asesinar a Cloe, de 15 años, en Orihuela Costa, confesaron esta semana que el brutal asesinato no fue un acto espontáneo: fue planeado. La revelación ha conmocionado a España y ha reavivado el debate nacional sobre la violencia juvenil y los delitos de género.
El juicio, celebrado en el Palacio de Justicia de Benalúa, comenzó con ambos acusados admitiendo que no sólo participaron en la muerte de Cloe sino que también coordinaron el crimen. Los fiscales y la acusación particular, que representa a la familia de Cloe, buscan la pena máxima permitida por la legislación juvenil española: sólo ocho años en un centro de detención cerrado. A pesar de la confesión, no se llegó a un acuerdo porque los fiscales se negaron a reducir la sentencia, ni siquiera simbólicamente.
Un crimen planeado a sangre fría
Según testimonios, los dos adolescentes, entonces ambos menores de 17 años, planearon el asesinato semanas antes de llevarlo a cabo. Uno de ellos, el exnovio de Cloe, ha admitido ahora haber inventado una elaborada historia de encubrimiento, afirmando falsamente que el asesinato fue parte de un plan de “venganza relacionada con las drogas”. Para hacer la mentira más convincente, incluso creó cartas de amenaza anónimas, algunas escritas en ruso, advirtiendo que “usted será el próximo”. Estas pistas falsas estaban destinadas a engañar a los investigadores de la Guardia Civil y ganar tiempo.
Su engaño no sólo obstaculizó la investigación sino que también aumentó el dolor de la afligida familia de Cloe, que se vio obligada a soportar la especulación pública de que su hija estaba de alguna manera relacionada con las drogas. Durante el juicio, el abogado del exnovio dijo que su cliente “inventó todo” y desde entonces “pidió perdón”, insistiendo en que estaba “en shock” en ese momento.
Una sala llena de tensión
Desde el principio, el juicio ha estado marcado por una gran emoción. El día de la inauguración, los acusados fueron escoltados desde sus celdas hasta la sala del tribunal, con sus rostros ocultos bajo capuchas y bufandas. Cuando pasaron junto a la familia de Cloe en el pasillo, la atmósfera se volvió explosiva. “Ahora están avergonzados de lo que hicieron”, dijo amargamente un miembro de la familia, con la voz temblorosa de rabia.
En el interior, ambos adolescentes dieron declaraciones que duraron más de una hora. La sala del tribunal guardó silencio mientras relataban (a veces contradiciéndose entre sí) cómo habían acordado atacar a Cloe. El exnovio afirmó que había quedado emocionalmente devastado por su ruptura y convenció a su amiga, una compañera de clase de Cloe, para que lo ayudara a “darle una lección”. Su cómplice, sin embargo, insistió en que lo habían manipulado para que participara y trató de minimizar su papel.
Pero el abogado de la familia, Juan Carlos Fuentes, desestimó sus excusas. “Pueden discutir sobre quién influyó en quién, pero lo que está claro es que ninguno de los dos actuó bajo coerción”, afirmó. “Lo planearon juntos y ninguno decidió marcharse”.
La noche del asesinato
Cloe fue asesinada el 24 de noviembre de 2024, víspera del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Los investigadores dicen que la elección de la fecha probablemente fue una coincidencia, pero cruelmente simbólica. A pesar de sufrir múltiples heridas, la joven de 15 años logró huir del lugar y llegar a la cercana casa de su hermano, donde se desplomó. La llevó de urgencia al Hospital de Torrevieja, pero los médicos no pudieron salvarla.
Desde el principio, los investigadores sospecharon de su exnovio. Fue arrestado a las pocas horas, pero inicialmente negó todo y luego intentó echarle la culpa a su amigo. Meses después, la policía confirmó que ambos niños estaban presentes en el lugar.
La ciencia forense digital resultó vital: se recuperaron mensajes de texto eliminados entre la pareja, que revelaron discusiones detalladas sobre cómo y cuándo atacarían. La evidencia de ADN también selló su destino. Se encontraron rastros de sangre de Cloe en un scooter, un par de guantes, un casco y una zapatilla de deporte perteneciente a uno de los acusados.
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Las familias se enfrentan
En un momento cargado de emociones durante el juicio, los padres de ambos adolescentes acusados se levantaron para reconocer su responsabilidad civil por el crimen e intentaron acercarse a la familia de Cloe para disculparse. Su gesto, sin embargo, fue recibido con ira e incredulidad. “Ninguna disculpa puede traerla de vuelta”, gritó un familiar entre lágrimas.
El juicio continuará la próxima semana con los testimonios de los investigadores de la Guardia Civil que reunieron las pruebas. Se espera que detallan cómo se recuperaron los mensajes eliminados de los adolescentes y cómo se desmanteló la historia inventada sobre las drogas mediante un cuidadoso trabajo forense.
Un crimen de celos y control
El caso ha reavivado el debate público sobre la violencia de género entre los jóvenes. Los investigadores creen que el asesinato de Cloe fue un claro acto de venganza por parte de un adolescente que no podía aceptar ser rechazado. Los amigos de la víctima la han descrito como amable y responsable, diciendo que había tratado de ayudar a su problemático novio a “recomponer su vida” antes de decidir finalmente terminar la relación.
A medida que se acerca el primer aniversario de la muerte de Cloe, su familia espera que el veredicto reconozca el asesinato como lo que realmente fue: un crimen de género alimentado por los celos y el control. “Ella sólo tenía 15 años”, dijo un miembro de la familia fuera del tribunal. “Ella quería vivir, crecer, amar. Se lo quitaron”.
Si son declarados culpables, los dos adolescentes permanecerán bajo custodia juvenil hasta que cumplan 23 años, como exige la Ley de Infracciones Juveniles de España. Ambos han permanecido recluidos en régimen de privación de libertad desde su detención. Se espera que el tribunal emita un veredicto antes de finales de noviembre, casi exactamente un año después de la trágica muerte de Cloe.
