Mi nuevo artículo, “La inmigración no es invasión” ya está disponible en SSRN. Aquí está el resumen:
En los últimos años, los gobiernos estatales y la segunda administración Trump han presentado cada vez más el argumento de que la migración ilegal y el contrabando transfronterizo de drogas califican como “invasión” según la Constitución y la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 (AEA). Si los tribunales aceptan estos argumentos, o si dictaminan que la cuestión está confiada a la discreción irrevisable del ejecutivo, las consecuencias serán nefastas. Un resultado así plantearía una grave amenaza a las libertades civiles tanto de los inmigrantes como de los ciudadanos estadounidenses. También permitiría a los gobiernos estatales iniciar la guerra sin autorización federal. Este artículo presenta el primer caso integral contra las afirmaciones de que la migración ilegal y el contrabando de drogas califican como “invasión”. Como explicó James Madison en 1800, “la invasión es una operación de guerra”. La migración ilegal y el tráfico de drogas no califican.
La Parte I resume la historia del debate sobre la “invasión” y los litigios actualmente en curso al respecto. La Parte II explica por qué la interpretación amplia de “invasión” es manifiestamente errónea según el texto y el significado original de la Constitución. El concepto no incluye la migración ilegal ni el tráfico de drogas. Esta conclusión está respaldada por el texto constitucional, amplia evidencia de la Convención Constitucional y el proceso de ratificación, y referencias a la “invasión” en los Documentos Federalistas.
En la Parte III, considero el significado de “invasión” en la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798. El texto y el significado público indican que es esencialmente el mismo que el de la Constitución. Según la ley, una invasión requiere un ataque militar. Esta realidad no cambia por el hecho de que muchos estadounidenses mueran como resultado de sobredosis de drogas ilegales, o por los recientes ataques militares estadounidenses contra presuntos traficantes de drogas en aguas internacionales.
La cuarta parte esboza las funestas implicaciones de la visión amplia de la invasión. Los gobiernos estatales tendrían el poder de hacer la guerra en respuesta a la migración indocumentada y el contrabando, incluso si dicha guerra no estuviera autorizada por el Congreso. Esto sería un gran debilitamiento del poder del Congreso para declarar la guerra y amenaza con involucrar a Estados Unidos en una guerra a instancias de un solo gobierno estatal. Peor aún, la visión amplia también otorgaría efectivamente al gobierno federal el poder de suspender el recurso de hábeas corpus en cualquier momento. Estas peligrosas implicaciones fortalecen el argumento originalista contra una definición amplia de “invasión”. También van en contra de la definición amplia desde el punto de vista de varias teorías de interpretación de la constitución viva.
Finalmente, la Parte V explica por qué los tribunales no deberían ceder ante el presidente o los gobiernos estatales ni el significado de “invasión” ni la cuestión fáctica de si una “invasión” –debidamente definida– ha ocurrido realmente.
Me siento un poco tonto por escribir tanto sobre el significado de una sola palabra. Pero el significado de éste tiene implicaciones importantes para las libertades civiles y nuestro sistema constitucional. A pesar de lo que dice SSRN, el artículo en realidad no tiene 101 páginas. Son alrededor de 65 páginas con un extenso apéndice de referencias a la “invasión” en la Convención Constitucional, las convenciones estatales de ratificación y los Documentos Federalistas.