Los camellos y las llamas pueden tener una clave inesperada para curar el cerebro

Los científicos que buscan nuevas formas de tratar trastornos cerebrales como la esquizofrenia y el Alzheimer han encontrado una ventaja improbable en los camellos, llamas y alpacas (conocidos como camélidos), animales cuyo sistema inmunológico podría señalar un nuevo camino para el tratamiento del cerebro. Estas especies producen proteínas inmunes inusualmente pequeñas llamadas nanocuerpos (fragmentos diminutos y estables de anticuerpos) que pueden cruzar la barrera protectora del cerebro, donde la mayoría de los medicamentos no pueden.

Una nueva revisión en Trends in Pharmacological Sciences sugiere que estas diminutas moléculas podrían funcionar como un híbrido (precisas como anticuerpos pero ágiles como medicamentos pequeños), ofreciendo una forma más segura y específica de tratar el cerebro.

“Los nanocuerpos de camélidos abren una nueva era de terapias biológicas para trastornos cerebrales y revolucionan nuestro pensamiento sobre la terapéutica”, dijo el coautor Philippe Rondard, en un comunicado de prensa. “Creemos que pueden formar una nueva clase de fármacos entre los anticuerpos convencionales y las moléculas pequeñas”.

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Pequeños nanocuerpos, una gran promesa para el Alzheimer y la esquizofrenia

A principios de la década de 1990, un equipo de científicos belgas tropezó con algo extraño mientras estudiaban el sistema inmunológico de los camélidos. En lugar de los habituales anticuerpos en forma de Y que se encuentran en la mayoría de los mamíferos, estos animales estaban produciendo una versión más delgada, a la que le faltaban la mitad de sus partes habituales.

Ese pequeño fragmento, más tarde denominado nanocuerpo, resultó tener sólo una décima parte del tamaño de un anticuerpo normal. Y el tamaño, en este caso, lo cambia todo. Los nanocuerpos son lo suficientemente compactos como para alcanzar objetivos moleculares que los medicamentos más grandes no pueden alcanzar, incluidos aquellos protegidos detrás de la barrera protectora hematoencefálica del cerebro. También son notablemente estables y fáciles de diseñar, lo que significa que los investigadores pueden diseñarlos para concentrarse en receptores específicos vinculados a la memoria, el aprendizaje o el estado de ánimo, áreas que los medicamentos convencionales a menudo afectan de manera demasiado amplia.

“Se trata de pequeñas proteínas altamente solubles que pueden ingresar al cerebro de forma pasiva”, dijo el coautor Pierre-André Lafon, en el comunicado de prensa. “Por el contrario, los fármacos de molécula pequeña que están diseñados para cruzar la barrera hematoencefálica son de naturaleza hidrófoba, lo que limita su biodisponibilidad, aumenta el riesgo de unión fuera del objetivo y está relacionado con efectos secundarios”.

Un nuevo tipo de fármaco para tratamientos cerebrales más seguros

Trabajos preclínicos recientes ya han demostrado lo que pueden hacer los nanocuerpos. En modelos de esquizofrenia en ratones, los investigadores utilizaron un nanocuerpo especialmente diseñado que se dirige al receptor metabotrópico de glutamato (mGlu2), un receptor cerebral involucrado en la regulación del glutamato, un neurotransmisor clave. Después de la inyección, el nanocuerpo ingresó al cerebro, se acumuló en regiones vinculadas a la cognición y las emociones y restableció el rendimiento en las pruebas de memoria.

En lugar de inundar el cerebro con sustancias químicas, este nanocuerpo actuó como un “modulador alostérico positivo”, mejorando sutilmente la función del receptor sólo cuando las moléculas de señalización naturales estaban presentes. Esa precisión significó beneficios más duraderos (más de una semana de mejora cognitiva en ratones) sin toxicidad ni inflamación detectables.

Estos resultados apuntan a un futuro en el que los fármacos basados ​​en nanocuerpos podrían ajustar con precisión los circuitos cerebrales en lugar de alterarlos bruscamente, reduciendo la fatiga, el aumento de peso o la sedación que a menudo se asocian con los medicamentos psiquiátricos existentes.

El futuro de la medicina con nanocuerpos

Aún así, el camino hacia los tratamientos humanos es largo. Antes de que los nanocuerpos puedan llegar a la clínica, los investigadores deben demostrar que son seguros, estables y eficaces en el tiempo.

“En cuanto a los nanocuerpos en sí, también es necesario evaluar su estabilidad, confirmar su correcto plegamiento y garantizar la ausencia de agregación”, afirmó Rondard. “Será necesario obtener nanocuerpos de grado clínico y formulaciones estables que mantengan la actividad durante el almacenamiento y transporte a largo plazo”.

Por ahora, el equipo está probando cómo se comportan estas moléculas bajo uso crónico y los resultados parecen prometedores. Si su durabilidad se mantiene, los nanocuerpos podrían convertirse en la próxima generación de fármacos biológicos.

Este artículo no ofrece asesoramiento médico y debe utilizarse únicamente con fines informativos.

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