Los científicos identifican las neuronas que provocan la ansiedad y cómo calmarlas: ScienceAlert

Los trastornos de ansiedad son el tipo de enfermedad mental más común en el mundo y afectan las vidas de alrededor de 360 ​​​​millones de personas. Pero ¿y si hubiera una manera de revertir los efectos de la ansiedad?

Al “reequilibrar” sólo unas pocas neuronas en la amígdala (una parte del cerebro responsable de la toma de decisiones, el recuerdo y el manejo de las emociones) Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad Miguel Hernández de Elche (CSIC-UMH) en España eliminaron la ansiedad, la depresión y los déficits sociales en ratones, devolviéndoles sus comportamientos típicos.

Este reequilibrio se realizó mediante un gen llamado GRIK4, que tiene un papel importante en los mensajes cerebrales.

Cuando se sobreexpresa, GRIK4 aumenta la producción de una proteína llamada Gluk4, que desencadena comportamientos similares a los de la ansiedad. Los ratones con más proteína GluK4 tienden a evitar los espacios abiertos, no se sienten tan cómodos socializando y muestran signos de depresión, por ejemplo. También tienen problemas para reconocer objetos.

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Utilizando técnicas de edición de genes para eliminar copias adicionales del gen GRIK4, los investigadores redujeron el GluK4 en ratones, eliminando signos de ansiedad, depresión y problemas sociales.

“Ese simple ajuste fue suficiente para revertir conductas relacionadas con la ansiedad y el déficit social, lo cual es notable”, afirma el neurocientífico Álvaro García.

Los investigadores redujeron la actividad de GRIK4 en la parte del cerebro de la amígdala basolateral (BLA). (García et al., iScience, 2025)

Además, el equipo identificó un tipo específico de neurona en la amígdala como responsable de los síntomas de ansiedad. Cuando estas neuronas volvieron a un estado estándar, el comportamiento de los ratones volvió a la normalidad.

Los ratones tratados todavía tenían dificultades con las tareas de memoria de reconocimiento de objetos en pruebas posteriores, lo que sugiere que otras partes del cerebro afectadas por trastornos de ansiedad no fueron corregidas por la expresión atenuada de GRIK4.

“Ya sabíamos que la amígdala estaba implicada en la ansiedad y el miedo, pero ahora hemos identificado una población específica de neuronas cuya actividad desequilibrada es suficiente por sí sola para desencadenar conductas patológicas”, afirma el neurocientífico Juan Merma.

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El mismo tratamiento también tuvo éxito cuando se aplicó a ratones no modificados con niveles más altos de ansiedad, lo que demuestra aún más el papel crucial que tienen partes localizadas del cerebro en los trastornos de ansiedad y cómo estos circuitos podrían reequilibrarse.

Aunque aún no se han observado los mismos procesos en el cerebro humano, los ratones se consideran buenos sustitutos científicos, lo que sugiere nuevos tratamientos que podrían ayudar a calmar nuestros propios cerebros ansiosos y sobreexcitados. Una técnica similar a la utilizada en este estudio puede adaptarse a los humanos, lo que aliviará la ansiedad de muchos.

“Dirigirse a estos circuitos neuronales específicos podría convertirse en una estrategia eficaz y más localizada para tratar los trastornos afectivos”, afirma Lerma.

La investigación ha sido publicada en iScience.