Existe un vínculo sorprendente entre un nutriente clave, la obesidad y el riesgo de Alzheimer: ScienceAlert

Según un nuevo estudio, una combinación de obesidad y niveles bajos del nutriente colina podría contribuir a un envejecimiento cerebral acelerado y potencialmente a algunos desencadenantes tempranos de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

La colina está bien establecida como uno de los nutrientes más vitales para un cuerpo sano, por lo que su falta, junto con el estrés asociado con la obesidad, podría actuar como señales de advertencia de deterioro cognitivo mucho antes de que aparezcan los síntomas reales, según investigadores dirigidos por un equipo de la Universidad Estatal de Arizona (ASU).

“Esta investigación se suma a la creciente evidencia de que la colina es un marcador valioso de disfunción metabólica y cerebral, y refuerza la importancia de una ingesta diaria suficiente, ya que es esencial para la salud humana”, dice el neurobiólogo Ramón Velázquez, de ASU.

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“Varios informes nuevos publicados este mes vinculan aún más los niveles reducidos de colina en sangre con cambios de comportamiento, incluida la ansiedad y el deterioro de la memoria, así como con una disfunción metabólica más amplia”.

Los investigadores reclutaron a 15 personas con obesidad con una edad promedio de 33,6 años, comparándolas con 15 controles sanos, antes de analizar niveles químicos clave y biomarcadores en los sistemas de todos los participantes.

La obesidad se vinculó con una variedad de otros biomarcadores. (Laboratorio Ramón Velázquez)

Se descubrió que las personas con obesidad tenían varias diferencias notables, incluida menos colina circulando por sus cuerpos, una mayor cantidad de biomarcadores relacionados con la inflamación y niveles más altos de luz de neurofilamento (NfL), una proteína sanguínea que indica daño neuronal.

Hubo una fuerte correlación entre una colina más baja y una NfL más alta en aquellos con obesidad y, lo que es más importante, se observó el mismo patrón en los análisis de tejido cerebral post-mortem de personas mayores que habían muerto con Alzheimer o deterioro cognitivo leve (DCL).

Los datos no son lo suficientemente completos como para demostrar causa y efecto, pero el panorama general es que la obesidad, la colina y el envejecimiento cerebral acelerado que conduce a la demencia podrían estar relacionados. La colina podría ser parte de la razón por la cual la obesidad es un factor de riesgo para el Alzheimer.

“Nuestros resultados sugieren que, en los adultos jóvenes, una buena salud metabólica y una cantidad adecuada de colina contribuyen a la salud neuronal, sentando las bases para un envejecimiento saludable”, dice la neurocientífica conductual de ASU Jessica Judd.

Es el último estudio que destaca la multitud de variables y factores implicados en el envejecimiento cerebral y la demencia. Desenredar la complicada combinación de causas y consecuencias es un verdadero desafío para los científicos, y descubrimientos como este pueden aportar claridad a lo que sucede a medida que los cerebros envejecen.

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Se necesitan más estudios para comprender los detalles de este vínculo triple entre obesidad, colina y neurodegeneración, pero los investigadores sugieren que los niveles bajos del nutriente podrían ser una señal de advertencia temprana de enfermedades como el Alzheimer, lo que sugiere que un aumento de los niveles de colina podría funcionar como medida preventiva.

Si bien el hígado produce una pequeña cantidad de colina de forma natural, nuestra ingesta diaria recomendada se puede controlar fácilmente comiendo huevos, pescado, aves, frijoles y verduras crucíferas. Ya sabíamos que el nutriente era importante para la salud, pero ahora hay otra razón para asegurarse de que esté en su dieta.

“La mayoría de las personas no se dan cuenta de que no están obteniendo suficiente colina”, dice la bioquímica Wendy Winslow, de ASU.

“Agregar alimentos ricos en colina a su rutina puede ayudar a reducir la inflamación y apoyar tanto a su cuerpo como a su cerebro a medida que envejece”.

La investigación ha sido publicada en Aging and Disease.