El contraste entre los entornos regulatorios del Reino Unido y España es fundamental para entender la medida de Iberdrola. Crédito de la foto: lma_ss/Shutterstock
La decisión de Iberdrola de comprometer una cifra récord de 14.000 millones de euros para las redes eléctricas del Reino Unido supone una de las inversiones más importantes realizadas por una empresa energética europea en años. Aprobado por el regulador británico Ofgem, el plan refuerza el papel de ScottishPower, su filial británica, y profundiza la apuesta a largo plazo de la firma por mercados estables y predecibles. También envía una señal clara a Madrid: a menos que España actualice su marco regulatorio para las redes, es posible que las grandes inversiones en energía fluyan cada vez más hacia otros lados.
La inversión se centra en un amplio paquete de nueva infraestructura de transmisión de electricidad, incluidos varios interconectores submarinos de alta capacidad que unen Escocia con Inglaterra y Gales. Estos enlaces, esenciales para trasladar la energía renovable desde los centros de generación del norte a los centros de demanda del sur, forman la columna vertebral de la estrategia británica para modernizar su red para la transición energética. Para Iberdrola, el paquete representa la mayor inversión en redes individuales de su historia corporativa.
Lo que Iberdrola está construyendo en Reino Unido
Una columna vertebral moderna para la red británica
En el centro del plan se encuentran más de 1.100 kilómetros de cables submarinos y seis importantes estaciones convertidoras, que forman una nueva columna vertebral de alto voltaje para el sistema eléctrico británico. Proyectos como las ampliaciones de Eastern Link y Western Link mejorarán la capacidad de flujo transfronterizo y aliviarán la congestión crónica entre las regiones ricas en energías renovables de Escocia y el sur industrial.
Lo más leído en Euro Weekly News
Más allá de las obras de transmisión, el plan prevé miles de puestos de trabajo en los sectores de construcción, fabricación, ingeniería y mantenimiento a largo plazo. Iberdrola estima que el programa apoyará alrededor de 12.000 puestos de trabajo y generará 2.300 millones de euros al año en actividad económica. Gran parte de esto estará anclado en las cadenas de suministro locales, y las empresas con sede en el Reino Unido ya reciben compromisos de adquisiciones por valor de varios miles de millones de euros.
Es importante destacar que la aprobación regulatoria de Ofgem proporciona un calendario claro y una remuneración garantizada, lo que permite a Iberdrola desplegar capital con certeza a largo plazo. Esto contrasta marcadamente con las condiciones en España, donde la remuneración de las redes de distribución y transmisión sigue bajo revisión.
Por qué las inversiones están fluyendo hacia el Reino Unido en lugar de hacia España
Una historia de dos marcos regulatorios
El contraste entre los entornos regulatorios del Reino Unido y España es fundamental para entender la medida de Iberdrola. El ciclo regulatorio RIIO-T3 de Gran Bretaña ofrece retornos claros, incentivos definidos y visibilidad a largo plazo, tres requisitos previos para la inversión en infraestructura a gran escala. También se alinea con el impulso político del Reino Unido para ampliar rápidamente la capacidad de la red para respaldar la energía eólica marina, la interconexión y la electrificación del transporte.
España, sin embargo, sigue atrapada en un polémico debate sobre la remuneración de las redes eléctricas. La metodología propuesta por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha suscitado críticas tanto de las principales eléctricas como de analistas del sector, que sostienen que el proyecto de declaración no cubre los costes reales de modernizar y ampliar la red. Las empresas energéticas advierten de que un marco poco atractivo disuadirá la inversión en un momento en el que España debe mejorar las redes para integrar las energías renovables y electrificar la economía.
Para Iberdrola, la claridad del Reino Unido contrasta marcadamente con la incertidumbre de España. La empresa ha indicado abiertamente que la futura asignación de capital favorecerá a los mercados que ofrecen reglas estables y rendimientos predecibles, lo que significa que Gran Bretaña y Estados Unidos encabezan actualmente su lista.
Puntos clave
Iberdrola ha aprobado una inversión récord de 14.000 millones de euros en las redes eléctricas del Reino Unido, la mayor de su historia. El plan incluye interconectores submarinos, estaciones convertidoras y amplias mejoras para respaldar la transición energética de Gran Bretaña. Se espera que el programa cree alrededor de 12.000 puestos de trabajo y genere un impacto económico anual significativo. Un modelo regulatorio estable en el Reino Unido contrasta con el debate en curso en España sobre la remuneración de la red, lo que influye en las opciones de inversión de Iberdrola. La empresa advierte que sin reformas, España corre el riesgo de perder importantes inversiones en infraestructuras en favor de los mercados internacionales.
Lo que esto significa para España
Una llamada de atención para los responsables de las políticas
El desafío de España es ahora doble. En primer lugar, debe garantizar que su modelo regulatorio siga siendo competitivo para atraer inversiones de largo plazo con uso intensivo de capital. En segundo lugar, debe acelerar la modernización de su propia red si quiere evitar cuellos de botella que podrían frenar el desarrollo de energías renovables y los objetivos de electrificación.
Para los responsables de las políticas en Madrid, la decisión de Iberdrola en el Reino Unido no debe verse simplemente como una estrategia corporativa sino como un barómetro de la confianza de los inversores en el entorno regulatorio español. Si las condiciones internas siguen siendo inciertas, más empresas energéticas con sede en España podrían verse tentadas a redirigir la inversión al exterior.
Una inversión con implicaciones internacionales y nacionales
El compromiso récord de Iberdrola con el Reino Unido refuerza el papel de Gran Bretaña como destino líder para la inversión en transición energética. También destaca la importancia de la estabilidad regulatoria a la hora de determinar dónde los principales actores energéticos de Europa eligen construir la red del futuro. Para España, el mensaje es claro: sin reglas modernizadas y predecibles, el país corre el riesgo de quedarse atrás en la obtención de la infraestructura necesaria para su propia transición.