José Tomé Roca renunciará mañana de manera efectiva a la presidencia de la Diputación de Lugo tras ser acusado por hasta seis mujeres de acoso sexual. Ayer, en una rueda de prensa, anunció su dimisión al frente de la institución lucense y de la secretaría provincial del PSOE tras solicitar la suspensión cauterlar de su militancia. Con todo, decidió conservar la alcaldía de Monforte de Lemos como grupo no adscrito y su acta de diputado -también no adscrito- en contra de la voluntad de Ferraz.
Fuentes socialistas han avanzado a la agencia EFE este plazo y han indicado que, una vez formalizada la dimisión de su carga, comienza el tiempo de descuento para la elección de una nueva persona para situarla al frente del organismo.
Del mismo modo, tras la suspensión de su militancia, se inicia a partir de ahora un proceso orgánico que con carácter inmediato pasa por la designación de una gestora. La propuesta de esta comisión parte del PSdeG pero la decisión recae en Ferraz, en la dirección federal. En todo caso, la intención, han añadido las fuentes consultadas, es «agilizar» el trámite para evitar que la organización quede orgánicamente paralizada.
«¿Acosar? Jamás», se defendió el político en su comparecencia de este miércoles. El socialista habría ofrecido puestos de trabajo «a cambio de favores sexuales» y habría enviado mensajes obscenos y subidos de tono, además de realizar «tocamientos no autorizados», según relataron un grupo de seis mujeres a través del canal interno de la formación, denuncias que recibió el Órgano contra el Acoso del PSOE el lunes pasado.