La mayor estafa inmobiliaria de Mallorca condena a tres personas a 28 años de cárcel tras embolsarse 3,3 millones de euros por viviendas inexistentes

TRES personas han sido encarceladas durante casi 28 años por una estafa inmobiliaria de 3,3 millones de euros en Mallorca, el mayor caso registrado en la isla.

235 víctimas fueron estafadas en 32 promociones inmobiliarias falsas entre 2015 y 2018 dirigidas por Promociones Lujo Casa bajo la dirección de Carlos García Roldán.

García Roldán huyó a Colombia y fue extraditado a España en 2019, donde pasó casi cuatro años en prisión antes de salir en libertad bajo fianza.

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CARLOS GARCÍA ROLDÁN

La Audiencia Provincial de Baleares condenó al cabecilla de la trama García Roldán, también conocido como ‘Charly’, a 14 años y nueve meses de prisión.

Fue condenado por fraude, insolvencia punible, blanqueo de capitales y pertenencia a banda criminal.

Su pareja, Michelle Pilato, fue condenada a nueve años de prisión, mientras que un constructor implicado en la estafa fue condenado a cuatro años de prisión.

Otros tres fueron absueltos por el tribunal.

Promociones Lujo Casa opera desde una oficina en Coll d’en Rabassa.

Ofrecieron a clientes desprevenidos ventas de propiedades sobre plano a pesar de que la empresa no tenía dinero ni licencias para realizar nuevas construcciones.

La empresa captó a posibles víctimas a través de Internet mediante fotografías de promociones inmobiliarias de otras personas e imágenes de arquitectos.

Incluso colocaron carteles y pancartas en algunos terrenos que no les pertenecían como parte de una artimaña para convencer a los compradores de que eran auténticos.

32 promociones falsas han deparado a 235 víctimas que entregaron depósitos de hasta el 10% para comprar ‘viviendas nuevas’ en Llucmajor, Marratzi y Palma

El dinero acabó en la cuenta bancaria de Lujo Casa y luego fue lavado, incluidos pagos de salarios a empleados ficticios.

Se gastaron enormes cantidades de dinero en acompañantes, restaurantes, casinos, vehículos y joyas.

A los compradores que se quejaron de los retrasos en la construcción de sus nuevas viviendas se les informó de los retrasos en las licencias de construcción.

Si un cliente amenazaba con acudir a las autoridades por el asunto, se le advertía que podía perder toda su inversión.

Un comunicado de la Audiencia Provincial señala: “Los compradores, apoyándose en las apariencias de solvencia y profesionalidad creadas mediante el establecimiento de oficinas abiertas al público, publicidad en portales inmobiliarios, carteles en los terrenos y documentación contractual, entregaron cantidades a cuenta del precio mediante transferencias, depósitos en efectivo y otros medios de pago”.

“Los depósitos individuales oscilaron entre 5.000 euros y más de 100.000 euros, totalizando más de 3,3 millones de euros”, añadió.

“Este no fue un simple proyecto inmobiliario frustrado por cuestiones económicas o administrativas sino una estructura fraudulenta diseñada, refinada y mantenida en el tiempo”.

El tribunal concluyó: “Había pleno conocimiento desde el principio de que los contratos con los compradores no se iban a cumplir”.

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