¿Ayudaron los virus a construir una vida compleja? Un nuevo descubrimiento reaviva la pregunta

La frontera entre los virus y la vida celular puede ser más delgada de lo que se pensaba. Un nuevo estudio describe un virus gigante que infecta amebas y se replica de una manera que se asemeja mucho al comportamiento de un núcleo celular, la estructura que contiene el ADN en las células de plantas, animales y humanos.

Publicada en el Journal of Virology, la investigación informa del descubrimiento de un virus de ADN previamente desconocido cuya estrategia de replicación refleja características clave de un núcleo. El hallazgo añade nueva evidencia a una idea largamente debatida de que los virus pueden haber ayudado a dar forma a células complejas contribuyendo con estructuras o funciones que luego se incorporaron a la vida celular.

“Se puede decir que los virus gigantes son un tesoro cuyo mundo aún no se ha comprendido completamente. Una de las posibilidades futuras de esta investigación es proporcionar a la humanidad una nueva visión que conecte el mundo de los organismos vivos con el mundo de los virus”, afirmó el autor principal del estudio, Masaharu Takemura, en un comunicado de prensa.

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Cuando los virus empiezan a parecerse a células

A diferencia de las células, los virus no pueden reproducirse por sí solos. Llevan material genético (ADN o ARN) pero carecen de la maquinaria necesaria para producir proteínas o generar energía. Durante décadas, esa simplicidad mantuvo a los virus fuera del tradicional árbol de la vida.

Esa visión comenzó a cambiar a principios de la década de 2000 con el descubrimiento de virus de ADN gigantes: virus tan grandes y genéticamente complejos que rivalizan con las bacterias. Cuando estos virus infectan células, a menudo construyen compartimentos especializados conocidos como fábricas de virus, donde se copia el ADN viral y se ensamblan nuevas partículas virales.

Algunas de estas fábricas están rodeadas por membranas y funcionan de forma muy parecida a un núcleo. Esa semejanza revivió una idea propuesta por primera vez hace más de dos décadas: que el propio núcleo puede haberse originado a partir de una antigua infección viral que se convirtió en parte permanente de su huésped en lugar de matarlo.

Recientemente, los científicos han descubierto una variedad cada vez mayor de virus gigantes que infectan amebas, cada uno de los cuales utiliza estrategias ligeramente diferentes para apoderarse de sus células huésped. Juntos, estos virus ofrecen un registro natural de cómo los virus y las células pueden haber evolucionado uno al lado del otro.

Un virus gigante que altera el núcleo celular

El virus recientemente identificado, llamado ushikuvirus en honor al lago Ushiku en Japón, pertenece a este grupo en expansión de virus gigantes que infectan amebas. Las amebas son especialmente útiles para estudiar virus gigantes porque se parecen a la vida unicelular temprana y pueden albergar muchos tipos virales a la vez.

El Ushikuvirus comparte muchas características con virus relacionados, incluida una capa exterior grande y puntiaguda y un genoma de ADN repleto de genes que rara vez se encuentran en los virus. Pero se comporta de manera diferente una vez dentro de su huésped. En lugar de replicarse silenciosamente dentro del núcleo, el ushikuvirus altera la membrana nuclear al producir nuevas partículas virales.

Ese comportamiento coloca al ushikuvirus en un intrigante término medio: entre virus que dependen de un núcleo intacto para replicarse y otros que desmantelan el núcleo por completo. En lugar de señalar un único camino evolutivo, el hallazgo sugiere un espectro de estrategias virales que pueden haber cambiado con el tiempo en respuesta a diferentes huéspedes.

Lo que el Ushikuvirus revela sobre el origen de las células complejas

Al comparar cómo interactúan los virus gigantes con sus huéspedes, los investigadores están comenzando a ver cómo los virus y las células pueden haber evolucionado juntos. El comportamiento inusual del ushikuvirus sugiere que las estrategias de replicación viral han cambiado con el tiempo, dejando potencialmente marcas duraderas en las células modernas.

Si los virus desempeñaran un papel en el origen del núcleo, no serían simplemente agentes de enfermedades: habrían sido parte de una de las principales transiciones de la vida.

El descubrimiento también podría tener implicaciones prácticas. Algunas amebas causan infecciones humanas graves, y comprender cómo los virus gigantes las destruyen puede eventualmente servir de base para nuevos enfoques médicos, pero aún se necesitan más estudios.

Este artículo no ofrece asesoramiento médico y debe utilizarse únicamente con fines informativos.

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