En las primeras horas del jueves 15 de enero de 2026, los residentes de la costa sur de Alicante fueron testigos de un espectáculo celeste impresionante. Exactamente a las 6:47 am, un espectacular bólido, un meteoro excepcionalmente brillante, cruzó el cielo antes del amanecer sobre La Mata. El evento fue capturado vívidamente por una cámara web operada por el observatorio Proyecto Mastral, proporcionando un registro poco común y detallado del fenómeno.
Las imágenes muestran un intenso destello de luz que atraviesa la oscuridad, tan potente que iluminó brevemente la costa como si fuera de día. El brillo del meteoro se reflejó en la tranquila superficie del Mediterráneo, creando una escena surrealista e inolvidable para los madrugadores y los usuarios de las redes sociales que rápidamente compartieron la grabación.
Contexto científico
Según los expertos del Proyecto Mastral, un bólido es un tipo especial de bola de fuego que se crea cuando fragmentos de un cometa o asteroide ingresan a la atmósfera terrestre a velocidades tremendas. La fricción resultante genera un calor intenso, lo que hace que el objeto se vuelva incandescente y, a menudo, explote en un último y potente estallido de luz. A diferencia de los meteoros estándar, los bólidos son lo suficientemente brillantes como para ser vistos incluso en áreas urbanas afectadas por una importante contaminación lumínica.
Una captura rara
Si bien las bolas de fuego no son del todo infrecuentes, capturar una con tanta claridad con una cámara fija es un “poco común golpe de suerte”. El éxito de esta grabación se debió a una combinación perfecta de cielo despejado, la orientación precisa de la webcam de La Mata y el momento justo antes del amanecer. Los astrónomos señalan que, si bien estos eventos suelen coincidir con lluvias de meteoritos conocidas, también pueden ocurrir inesperadamente.
A pesar de la apariencia dramática y el poder del flash, los expertos aseguraron al público que el objeto se desintegró completamente en lo alto de la atmósfera. Estos eventos no representan ningún riesgo para las personas en la Tierra, sino que siguen siendo un recordatorio espectacular de la actividad silenciosa y constante que ocurre en el espacio que rodea nuestro planeta.