Veronika, la vaca, se agacha y recoge un cepillo con la boca. En lugar de utilizarlo de una forma única y sencilla, gira el objeto, selecciona diferentes extremos y cambia sus movimientos dependiendo de dónde quiere rascar. El comportamiento parece decidido y adaptable en formas que la mayoría de los científicos no esperaban del ganado.
Los científicos ahora han confirmado que Veronika no actúa por accidente. Un estudio publicado en Current Biology muestra que esta vaca utiliza un objeto externo con verdadera flexibilidad, cumpliendo con los criterios formales para el uso de herramientas. Este descubrimiento desafía las suposiciones de larga data sobre la cognición del ganado y sugiere que la vida mental de los animales tradicionalmente considerados simples podría ser más compleja de lo que se pensaba anteriormente.
“Demostramos que una vaca puede utilizar herramientas de forma realmente flexible”, afirma Antonio Osuna-Mascaró, investigador postdoctoral de la Universidad de Medicina Veterinaria, en un comunicado de prensa. “Veronika no sólo utiliza un objeto para rascarse. Utiliza diferentes partes de la misma herramienta para diferentes propósitos y aplica diferentes técnicas dependiendo de la función de la herramienta y de la región del cuerpo”.
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Uso de herramientas de prueba en una vaca
Un collage de la vaca Veronika usando un cepillo para rascarse
(Crédito de la imagen: Antonio J. Osuna Mascaró)
El comportamiento de Veronika se notó años antes de que se estudiara formalmente. Vive como animal de compañía con un agricultor y panadero orgánico austriaco, quien observó que a veces cogía palos y los usaba para rascarse. A diferencia de los cepillos fijos comunes en los graneros, estos palos debían ser elegidos, orientados y controlados.
Cuando los investigadores revisaron imágenes de video del comportamiento, se propusieron determinar si las acciones de Veronika fueron deliberadas o incidentales. Los investigadores viajaron para observarla directamente y diseñaron pruebas controladas para evaluar cómo manejaba una herramienta desconocida.
En estas pruebas, se colocó un cepillo para terrazas en el suelo en diferentes orientaciones. Los investigadores registraron qué extremo seleccionó Veronika, cómo lo colocó y a qué parte de su cuerpo apuntó. A lo largo de repetidas sesiones, sus elecciones siguieron patrones claros en lugar de azar, lo que indica un uso intencionado.
Cómo Veronika utiliza una herramienta de múltiples maneras
Los experimentos revelaron que Veronika no trataba el cepillo como un objeto de un solo uso. Cuando se rascaba áreas amplias y menos sensibles, como la espalda, normalmente usaba el extremo con cerdas. Cuando apuntó a áreas más suaves de la parte inferior de su cuerpo, pasó al suave mango de madera.
Sus movimientos también cambiaron. Rascarse la parte superior del cuerpo implicaba movimientos más amplios y contundentes, mientras que rascarse la parte inferior del cuerpo era más lento y más controlado. Estos ajustes sugieren que Veronika anticipó cómo se sentiría la herramienta y modificó sus acciones para adaptarse a la tarea.
En los estudios de comportamiento animal, el uso de herramientas se refiere a que un animal manipula intencionalmente un objeto para producir un efecto físico. Veronika cumple ese estándar y luego lo supera. Utiliza diferentes partes del mismo objeto para lograr diferentes resultados, un patrón conocido como uso de herramientas multipropósito. Fuera de los humanos, este tipo de flexibilidad sólo se ha documentado en los chimpancés.
Repensar lo que pueden hacer las vacas
Veronika usando un palo para rascarse la espalda.
(Crédito de la imagen: Antonio J. Osuna Mascaró)
Debido a que Veronika usa herramientas en su propio cuerpo, sus acciones se clasifican como uso egocéntrico de herramientas. Si bien esto a menudo se considera menos complejo que el uso de herramientas dirigidas a objetos externos, los investigadores señalan que ella enfrenta limitaciones físicas significativas y manipula la herramienta completamente con la boca.
El equipo cree que el entorno de Veronika puede haber sido crítico. La mayoría del ganado no vive tanto, no encuentra una variedad de objetos ni tiene oportunidades para una exploración prolongada. Su larga vida útil, su interacción humana diaria y su entorno complejo pueden haber permitido que surgiera este comportamiento.
Los hallazgos marcan el primer caso documentado de uso de herramientas en ganado y sugieren que habilidades similares podrían pasarse por alto en otras especies de ganado. Los investigadores ahora esperan saber qué condiciones hacen que tales comportamientos sean más probables y cuántos ejemplos pueden haber pasado desapercibidos simplemente porque nadie los estaba observando de cerca.
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