En 2025 llegaron a Mallorca 267 niños inmigrantes no acompañados. De todas las solicitudes que el Instituto de Asuntos Sociales del Consell de Mallorca presentó a la Oficina de Extranjería para que estos jóvenes obtuvieran algún tipo de documentación o residencia, el 70% fueron aprobadas.
En mayo de 2024, el instituto creó una unidad específica para menores no acompañados en respuesta a un aumento “masivo” de su número. La directora de atención a menores, Magdalena Ramis, afirma que “faltaba información y conocimientos específicos sobre los niños que llegaban”.
Una de las tareas de esta unidad es la tramitación de la documentación. Desde su creación se han presentado 241 solicitudes para regularizar su situación. En 2024 se presentaron 26 solicitudes de residencia, de las cuales seis fueron aprobadas. En 2025 se presentaron 215 solicitudes, de las cuales 145 fueron de residencia y 58 de certificado de empadronamiento, paso previo a la obtención de la residencia si el menor llega sin documentación alguna. De los permisos de residencia, 98 fueron aprobados, cinco fueron denegados y 72 están pendientes. En cuanto a los certificados de registro, 50 fueron otorgados y ocho aún se encuentran en trámite.
Si estos menores tienen 17 años, apremia el tiempo para tramitar los trámites antes de que cumplan la mayoría de edad. “Intentamos hablar con la Oficina de Extranjería, con la que tenemos contacto directo, y pedirles que agilicen el permiso para que los menores que lleguen con 17 años tengan al menos documentos que les permitan registrar domicilios en los ayuntamientos”, explica Ramis.
El certificado sólo indica que el menor se encuentra en España pero no concede los beneficios de la residencia, como la obtención de un permiso de trabajo. Una vez obtenida la residencia, posteriormente podrán solicitar la Tarjeta de Identidad de Extranjero TIE, que acredita la residencia legal de los ciudadanos extracomunitarios. Otros optan por solicitar asilo, que se concede a quienes provienen de países en guerra o huyen de cualquier tipo de violencia. “Por lo general, son las chicas las que se postulan”, señala.
La creación de la unidad ha permitido una mayor coordinación con la Fiscalía de Menores y la Policía Nacional, quienes son los responsables de determinar la edad de los jóvenes. Ramis explica que este último año se ha producido un aumento en el número de decretos para determinar la edad, ya que “cada vez hay más dudas”. En el Hospital de Son Espases se realizan pruebas específicas, y “la mayoría” de los casos acaban siendo mayores de edad. Si bien en algunos casos existen dudas razonables sobre si alguien es menor de edad, en otros es innegable. En los últimos dos años han llegado en barcos dos chicas “muy jóvenes”.
Hay una carga de trabajo cada vez mayor. La unidad comenzó con un equipo de cinco. Ahora son once. “Si el número de embarcaciones sigue aumentando, tendremos que aumentar el número de profesionales para atender a estos niños”, afirma Ramis.