Las últimas cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España mostraron que el PIB creció un 0,8 por ciento más de lo esperado en el último trimestre de 2025, lo que proporcionó un impulso tardío a la economía en la recta final del año.
La economía española se expandió un 2,8 por ciento en 2025, impulsada por un sólido consumo e inversión de los hogares que lograron contrarrestar un sector exportador lento afectado por los aranceles internacionales.
Tras la publicación, el Ministro de Economía, Carlos Cuerpo, declaró que España se ha convertido en el “motor del continente”, señalando que el país está creciendo a más del doble del promedio de la eurozona (actualmente proyectado en alrededor del 1,3 por ciento). A pesar del impulso positivo, la cifra final del 2,8 por ciento se sitúa una décima de punto porcentual por debajo del pronóstico macroeconómico original del gobierno.
Una mirada más cercana a las cifras revela que la recuperación de fin de año fue impulsada casi en su totalidad por la demanda interna. El consumo y la inversión contribuyeron casi un punto porcentual completo al crecimiento en el último trimestre. En cambio, el sector exterior (exportaciones e importaciones) recortó dos décimas del total.
El Ministerio de Economía destacó que el aumento trimestral del 0,8 por ciento fue la “tasa de crecimiento más alta de todo el año”, atribuyendo el éxito al “dinamismo del consumo y la inversión de los hogares en un contexto internacional de incertidumbre”.
El crecimiento interanual se situó en el 2,6 por ciento en el último trimestre (la tasa más baja en dos años), aunque el crecimiento agregado durante los 12 meses completos se mantuvo firme en el 2,8 por ciento.
Los datos del INE también subrayan la fortaleza del mercado laboral español. Los empleos equivalentes a tiempo completo aumentaron un 2,8 por ciento interanual, mientras que las horas reales trabajadas aumentaron un 2,2 por ciento. Esto indica que la creación de empleo sigue siendo uno de los principales motores del crecimiento del PIB.
Si bien los aranceles impuestos por Estados Unidos han tenido un fuerte impacto en la eurozona, España ha capeado la tormenta mejor que sus vecinos, principalmente porque el mercado interno ha sido lo suficientemente fuerte como para sostener un desempeño exportador más débil en comparación con 2024.
Por sectores, la construcción tuvo un desempeño destacado con un aumento del 2,1 por ciento en el último trimestre. Los servicios crecieron un 0,8 por ciento, mientras que la industria y el sector primario también terminaron el período en territorio positivo.
Javier Molina, analista de eToro, describió la combinación de un fuerte crecimiento y una inflación constante como “inusual” y positiva, pero emitió una advertencia. Señaló que la dependencia de factores internos sobre la competitividad internacional es una “señal de advertencia” para 2026 y 2027.
“Si la inversión pública –impulsada en gran medida por fondos europeos– no se traduce en aumentos duraderos de la productividad, el crecimiento tenderá a enfriarse una vez que ese impulso desaparezca”, advirtió Molina.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, celebró las cifras diciendo que sitúan a España en una “buena posición para mantener un crecimiento sólido en 2026”.
El ministro Cuerpo añadió que esta “aceleración” genera un “efecto derrame” para el próximo año. Señaló que, matemáticamente, la economía española ya estaba creciendo al 1,1 por ciento el 1 de enero de 2026, lo que la colocaba en buen camino para cumplir el objetivo anual del gobierno del 2,2 por ciento.