España y Portugal se preparaban el sábado para otra tormenta que se dirigía hacia la Península Ibérica, pocos días después de que las inundaciones causadas por la tormenta Leonardo mataran al menos a una persona en cada país.
Ambos países han emitido advertencias sobre posibles nuevas inundaciones, después de que las inundaciones bloquearan cientos de carreteras, interrumpieran los trenes y obligaran a miles de personas a evacuar las aguas crecientes.
Después de sobrevolar el viernes las zonas inundadas del sur de España, cerca de Cádiz, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advirtió que se avecinan “días difíciles” para la región como consecuencia de la previsión meteorológica “muy peligrosa”.
El primer ministro socialista visitará a los rescatistas en Madrid el sábado.
El primer ministro portugués, Luis Montenegro, que visitó las regiones afectadas el viernes, advirtió que los daños superaban los cuatro mil millones de euros (4.700 millones de dólares), según un balance aún provisional.
Portugal ya se estaba recuperando de los efectos de la tormenta Kristin, que provocó la muerte de cinco personas, hirió a cientos y dejó a decenas de miles sin electricidad, cuando Leonardo azotó a principios de esta semana.
Los científicos dicen que el cambio climático impulsado por el hombre está aumentando la duración, la intensidad y la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones y las olas de calor que han afectado a ambos países en los últimos años.
La última depresión, bautizada Tormenta Marta, ha provocado el despliegue de más de 26.500 socorristas en Portugal, donde el mal tiempo ha llevado a tres municipios a posponer las elecciones presidenciales del domingo hasta la próxima semana.
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Mario Silvestre, comandante de la agencia de protección civil de Portugal, advirtió que la previsión era “extremadamente preocupante”, según cita la agencia de prensa Lusa.
Su organización teme ráfagas de viento que alcancen los 110 kilómetros (68 millas) por hora después de que Marta llegue a la costa portuguesa, además de deslizamientos de tierra e inundaciones repentinas.
“Todos los muebles quedaron completamente destruidos, el agua rompió la ventana, forzó las puertas y luego irrumpió por la ventana por el otro lado”, dijo a la AFP Francisco Marqués, empleado municipal de la central localidad de Constancia.