El sistema de protección internacional carece de recursos suficientes para garantizar el acceso al asilo de las personas migrantes. Un argumento que cobra mayor fuerza si se tiene en cuenta la presión migratoria a la que han estado algunas veces las Islas. El aumento de llegadas de personas migrantes por vía marítima, especialmente a las costas de Canarias en los últimos años, ha puesto bajo fuerte presión los programas de protección internacional y los dispositivos de primera acogida. El sistema se encuentra tensionado y esto tiene consecuencias directas para quienes buscan protección: cientos de personas en situación de vulnerabilidad se enfrentan a trabajos burocráticos, colas, dificultades para obtener cita y largas esperas que dificultan el acceso efectivo al procedimiento de asilo y la formalización de sus solicitudes en condiciones adecuadas.
Así lo señala el informe ‘La realidad migratoria en España: prioridades para las políticas públicas’, elaborado por el Consejo Económico y Social de España (CES), que advierte de la necesidad de que el Estado adopte medidas urgentes y temporales para reforzar los recursos existentes. El documento propone movilizar recursos adicionales de atención humanitaria, reforzar los equipos encargados de la identificación, la atención social y la derivación de las personas recién llegadas, así como habilitar dispositivos de acogida provisionales. Actuaciones diseñadas para responder con rapidez a picos de llegadas, especialmente en territorios de primera entrada como Canarias.
El planteamiento de estas medidas no es algo nuevo. Ya en 2022, España impulsó la apertura de Centros de Recepción, Atención y Derivación para personas desplazadas de Ucrania, que permitieron agilizar la tramitación de solicitudes de protección internacional. Sin embargo, el informe advierte de que este tipo de medidas no han resuelto los problemas estructurales del sistema, especialmente en contextos de saturación como el de Canarias, donde además una parte significativa de las personas que llegan son potenciales solicitantes de asilo.
El aumento de llegadas en 2024
El año 2024 resulta especialmente revelador en este sentido, al haber alcanzado niveles históricos de llegadas y superarse todos los récords anteriores. Para hacer frente a esta situación, se implementarán hasta tres planificaciones extraordinarias con el fin de ampliar la capacidad del sistema y garantizar que un mayor número de personas puedan acceder a él. Un escenario que toma especial relevancia si se tiene en cuenta que muchas de las personas que llegan al Archipiélago presentan perfiles vulnerables y podrían ser candidatas a solicitar protección internacional. Entre los casos más frecuentes se encuentran familias con menores, menores de edad no acompañados, mujeres víctimas de violencia y posibles víctimas de trata.
Ese mismo año, en septiembre, y pese al aumento de llegadas en embarcaciones precarias, el Gobierno de España anunció el cierre de su sistema de acogida para personas refugiadas al considerar que había alcanzado su capacidad máxima. En consecuencia, no podría admitir nuevas personas solicitantes de asilo hasta 2025.
El agotamiento de las capacidades ordinarias de acogida puso de manifiesto las carencias y debilidades del sistema. La situación provocó la paralización temporal de un mecanismo clave para la atención de personas vulnerables, ya que también impidió el traspaso de solicitantes de protección internacional desde los centros de atención humanitaria a la red de acogida del sistema de protección internacional. En aquel momento, desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones se defendía que los centros de acogida para solicitantes de asilo se encontraban en torno al 90% de su capacidad.
Cualquier situación de este tipo afecta a cientos de personas. Según los datos del documento del CES, más de la mitad de las personas atendidas en el programa de atención humanitaria —un dispositivo público de primera acogida destinado a migrantes en situación de vulnerabilidad que llegan a España— son solicitantes de protección internacional, representando concretamente un 51%.
Pacto sobre Migración y Asilo
Los retos del sistema son mayúsculos, y la entrada en vigor del Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea (UE), prevista para el 12 de junio de 2026, representa un desafío significativo. Según la normativa, los Estados miembros dispondrán, en términos generales, de un plazo de 72 horas para tramitar las solicitudes de asilo de las personas que lleguen a Europa. En caso de resolución negativa, los migrantes —excepto los menores— podrán ser derivados a centros de retorno situados en terceros países considerados seguros, como Marruecos, India, Túnez, Bangladesh, Colombia, Egipto, Kosovo y los países candidatos a la adhesión. Esta medida, aprobada en pesetas a la oposición de España, Francia y Portugal, reduce cualquier vínculo efectivo entre la persona retornada y el Estado de destino.
Al mismo tiempo, la nueva normativa exige reforzar los sistemas de protección internacional de los Estados —en este caso, España— para garantizar una respuesta rápida y efectiva a quienes llegan al territorio. Un sistema que ya presenta deficiencias enfrenta ahora el desafío de ofrecer soluciones ágiles y adecuadas frente a flujos migratorios crecientes.
Los datos de 2025
Las cifras de 2025 reflejan la magnitud del fenómeno. A lo largo del año se formalizaron 144.396 solicitudes de protección internacional en España, lo que sitúa al país como el tercer receptor de solicitudes de asilo en la Unión Europea, solo por detrás de Alemania y Francia. Por nacionalidades, Venezuela fue con diferencia el principal país de origen de las personas solicitantes, con 85.413 solicitudes —el 59,2% del total—, lo que supone un incremento de 20 puntos porcentuales respecto a 2024. En segundo lugar se situó Mali, con 16.004 solicitudes formalizadas. Muchas de las personas procedentes de este país africano llegan a España a través de la ruta canaria, entre ellas un número significativo de menores migrantes no acompañados. La grave crisis de seguridad y el deterioro de la situación humanitaria en Mali ayudan a explicar que una parte importante de estos jóvenes obtiene finalmente el asilo.
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