El progresismo mundial se da un baño de esperanza en Barcelona para frenar la ola reacciónia

Líderes, activistas y académicos progresistas de todo el mundo se han reunido este viernes y sábado en Barcelona con el objetivo de intentar plantar cara a la ola reaccionaria que impacta al mundo. No han encontrado la fórmula mágica para combatir a Donald Trump, ni las soluciones inmediatas a los problemas que atormentan a la mayoría de sociedades en las que campa la extrema derecha, pero sí que han conseguido un hilo del que empezar a tirar: han exhibido unidad, se han prometido fortaleza y se han dado un baño de esperanza convencidos de que la batalla, al menos, no está perdida. Solo el tiempo dirá si están en lo cierto.

La cumbre progresista se ha desarrollado durante 48 horas en tres escenarios distintos, todos diferentes, pero a la vez conectados y simultáneos. El viernes, en el Palau de Pedralbes, se convocó la cumbre bilateral España-Brasil para exhibir a Pedro Sánchez y Lula da Silva unidos en el ‘no a la guerra’. Este sábado, en la Fira de Barcelona, ​​se han reunido una veintena de líderes mundiales en el foro ‘En defensa de la democracia’ para reivindicar una reforma de la ONU para que en el mundo triunfe el respeto al derecho internacional y no el desorden de Trump. La guinda del pastel, el tercer escenario, ha sido la Movilización Progresista Global: varios partidos socialistas han alquilado un pabellón de la Fira para debatir y buscar durante 48 horas las respuestas a los problemas que ha desatado esta ola reaccionaria desde el estrecho de Ormuz hasta la cohesión de muchas sociedades en los cinco continentes.

Asistentes al mitin final de Sánchez y Lula en la cumbre progresistas de Barcelona. / Jordi Otix

El colofón de la cumbre progresista ha llegado este sábado con un acto de clausura en el que han desfilado líderes progresistas de todo el mundo. Cinco horas de mitin ininterrumpido, a veces encendido, a veces tedioso, donde se han condensado los mensajes con un denominador común: el optimismo y un llamamiento a la acción. “Si queremos salir de este lío debemos hacer mucho más que resistir a estas cosas terribles que hacen Donald Trump y dictadores similares”, ha dicho el excandidato a la vicepresidencia de los Estados Unidos, Tim Walz. “Condenad esas monstruosidades, siguiendo haciendo presión”, ha insistido.

Si queremos salir de este lío debemos hacer mucho más que resistir a estas cosas terribles que hacen Donald Trump y dictadores similares.

Tim Walz

— Excandidato a la vicepresidencia de Estados Unidos y gobernador de Minnesota

Uno de los discursos más seguidos ha sido el del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha ejercido de anfitrión y que ha visto en el evento una nueva oportunidad para consolidarse como el principal líder del progresismo en Europa. Su bandera también ha sido la de exhibir confianza: “Los ultras no gritan porque están ganando, gritan porque saben que su tiempo se está acabando”. También ha pedido entonar “una y mil veces el no a la guerra”. “Moral de victoria”, ha reclamado a los cinco mil asistentes.

Reunión del foro En defensa de la democracia este sábado en Barcelona.

Reunión del foro En defensa de la democracia este sábado en Barcelona. / Jordi Otix

Estos días se ha podido escuchar, entre otros, a Lula; el presidente de Colombia, Gustavo Petro; a la de México, Claudia Sheinbaum; ya los expresidentes Zapatero y Boric. También a economistas que teorizan sobre cómo gravar a las grandes fortunas -Gabriel Zucman- y hasta los premios Nobel de la paz -María Ressa-. Y los que no han estado han enviado vídeos. Ha sido el caso de los exsenadores Hillary Clinton y Bernie Sanders; la expresidenta chilena Michelle Bachelet y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. “Permítame empezar dando las gracias al presidente Pedro Sánchez y al liderazgo progresista de todo el mundo”, ha dicho el edil musulmán.

Asistentes a la cumbre progresista de este fin de semana en Barcelona.

Asistentes a la cumbre progresista de este fin de semana en Barcelona. / Jordi Otix

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cofundador del evento junto a Sánchez, ha sido el más contundente al denunciar la deriva belicista liderada por Estados Unidos, con el genocidio de Israel en Gaza, y los ataques de EEUU e Israel contra Irán que han abierto una nueva guerra. “Por el amor de Dios, cumplan con su obligación de garantizar la paz del mundo y paren esta locura de la guerra, porque el mundo no la soporta más”, ha reclamado. No solo Trump ha estado en la diana: el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, ha defendido la decisión de su Gobierno de llevar al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ante la Corte Internacional de Justicia: “Hoy vemos que en Gaza, así como en Cisjordania, que se está produciendo un verdadero genocidio”.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el foro internacional progresista que se celebra en Barcelona.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el foro internacional progresista que se celebra en Barcelona. / Jordi Otix

El optimismo que se respiraba en la cumbre venía acelerado por tres hechos recientes: la derrota de Orbán en Hungría; las turbulencias entre Trump y Meloni y la decisión del Papa de asumir un papel relevante en el antitrumpismo. Son grietas que, este fin de semana, se han señalado una y otra vez como síntomas de que la ola reaccionaria empieza a ceder. Incluso Trump se ha dado cuenta por aludido de los mensajes que llegaban desde Barcelona. En un mensaje en su red, Truth Social, ha dicho que España “da pena” y no contribuye “prácticamente en nada a la OTAN”.

Un escaparate para Illa y Collboni

La cumbre progresista también ha tenido una derivada catalana. Pedro Sánchez ha elegido Barcelona como sede y esto ha sido un escaparate tanto para el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, como para el alcalde de la ciudad, Jaume Collboni. El presidente ha aprovechado la cita para mantener encuentros bilaterales con el propio Lula y el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi. Este domingo tiene previsto hacerlo con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Illa también ha lanzado su propio mensaje para el optimismo: “Nada es inevitable y nada está escrito”. Nadie puede estar seguro, pero de lo que se trataba estos días era de pensar que todo es posible.

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