La NASA le dio un empujón al sistema Didymos
Steve Gribben/Johns Hopkins APL/NASA
La humanidad ha desplazado por primera vez la órbita de un asteroide alrededor del Sol. Esto se logró mediante la misión Prueba de redirección de doble asteroide (DART) de la NASA en 2022, pero el efecto recién se ha medido hasta ahora.
El objetivo de DART era un pequeño asteroide llamado Dimorphos, que orbita alrededor de uno más grande llamado Didymos. La nave espacial se estrelló contra la roca más pequeña en un esfuerzo por cambiar su órbita alrededor de la más grande, probando si este método, llamado impactador cinético, sería una forma efectiva de cambiar la trayectoria de un asteroide si se dirigiera hacia la Tierra y enviarlo a toda velocidad a toda velocidad.
La misión fue un éxito rotundo, acortando la duración de la órbita de Dimorphos en 32 minutos. En los años transcurridos desde entonces, los astrónomos han seguido observando el sistema y, con casi 6.000 observaciones, han podido calcular el cambio en la órbita general de la pareja alrededor del Sol: se ha ralentizado en 11,7 micrómetros por segundo, o alrededor de 40 milímetros por hora. Se espera que esto reduzca el radio de su órbita en unos 360 metros.
“No parece mucho, pero la idea detrás de estos impactos cinéticos es que si se hace uno lo suficientemente temprano, un pequeño impacto produce un gran cambio en la posición general”, dice Rahil Makadia de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, parte del equipo que monitorea las órbitas de los asteroides. “Es un número muy pequeño, pero si se deja acumular durante décadas, puede crecer hasta convertirse en un número grande”.
La desaceleración tuvo dos causas: el impacto inicial de la nave espacial y un empujón adicional del chorro de escombros enviado desde la superficie de Dimorphos después. Makadia y sus colegas calcularon que los dos efectos eran aproximadamente iguales entre sí, lo que a su vez les permitió calcular las masas y densidades de los asteroides. Dimorphos es aproximadamente la mitad de denso que Didymos, lo que da credibilidad a la idea de que se trata de un llamado montón de escombros que se formó a partir del material arrojado por Didymos debido a su rotación.
Toda esta información resultará útil si alguna vez necesitamos desviar un asteroide peligroso de verdad. “Ahora tenemos un punto de anclaje sólido para predecir futuras misiones de impacto cinético”, dice Makadia. Y la nave espacial Hera de la Agencia Espacial Europea, que está en camino hacia Didymos y se espera que llegue en noviembre, debería darnos mediciones aún más precisas que guiarán cualquier intento futuro de proteger la Tierra de los asteroides entrantes.
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