En una reunión con el Govern balear el lunes, la patronal del transporte de mercancías advirtió que sus socios se plantearán paralizaciones si no llegan ayudas para compensar la fuerte subida de los precios del combustible. El presidente de la asociación, Ezequiel Horrach, afirmó que muchas empresas ya no pueden absorber el aumento de costes y que la situación se ha vuelto “insostenible”.
“O lo arreglamos o paramos”. Éste fue su contundente mensaje, reconociendo Horrach que una medida así podría coincidir con el inicio de la temporada turística. Esto afectaría la oferta de bienes, pero insistió en que el sector ha llegado a su límite.
Según Horrach, el creciente precio del diésel significa que el 50% de los costes operativos se destina al combustible. Normalmente, esta cifra ha sido de alrededor del 33%. Por tanto, las empresas se enfrentan a márgenes negativos. El impacto es especialmente grave para los pequeños transportistas. “Quienes están todo el día viajando, las pequeñas empresas y los autónomos, son los que más sufren y muchos ya tienen dificultades para llegar a fin de mes”.
El sector intenta negociar fórmulas que permitan ajustar los precios o activar mecanismos de compensación vinculados a las fluctuaciones de los precios de los combustibles, similares a los implementados durante la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania. Sin embargo, la asociación explica que la situación actual está generando una gran incertidumbre porque el precio del diésel fluctúa constantemente.
Los transportistas añaden que la insularidad encarece aún más sus operaciones. Además de los gastos del transporte terrestre, están los gastos de envío. Horrach insistió en que Baleares requiere un trato especial debido a la insularidad. Entre las propuestas se encuentran subvenciones directas por vehículo y ayudas ligadas al consumo de combustible, medidas aplicadas en crisis anteriores. “No pedimos nada nuevo, solo que recibamos el mismo apoyo que antes para que las empresas puedan seguir operando”.
También este lunes, la Federación Balear de Transportes advirtió de que los operadores de autocares, distribuidores y otros están operando “al límite” tras la fuerte subida del precio del gasóleo, que en los últimos meses ha incrementado significativamente los costes de explotación. El presidente Rafael Roig afirmó: “En estos momentos la situación es crítica. El combustible es el mayor coste para las empresas de transporte y está aumentando continuamente”.