EL ESTUDIO siguió a casi 11.000 personas de 65 años o más en Japón durante varios años para evaluar el impacto de los hábitos culinarios en la salud cognitiva.
La salud cognitiva de los participantes fue monitoreada hasta 2022, y los investigadores evaluaron con qué frecuencia cocinaban desde cero en casa.
También fueron evaluados en siete habilidades culinarias básicas, incluidas tareas como pelar frutas y verduras.
Alrededor de la mitad de los estudiados cocinaba al menos cinco veces por semana, mientras que más de una cuarta parte dijo que rara vez o nunca cocinaba.
Se encontró que las mujeres y los cocineros más experimentados preparaban comidas con más frecuencia que los hombres y aquellos con menos habilidades culinarias.
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Durante el período de seguimiento, 1.195 participantes desarrollaron demencia, mientras que 870 murieron y 157 se mudaron antes de recibir un diagnóstico.
Los análisis mostraron que cocinar con más frecuencia en casa se relacionaba sistemáticamente con un menor riesgo de demencia tanto en hombres como en mujeres.
Cocinar desde cero al menos una vez a la semana se asoció con un 23% menos de riesgo de demencia en los hombres y una reducción del 27% en las mujeres en comparación con aquellos que cocinaban con menos frecuencia.
El impacto más significativo se observó entre aquellos con habilidades culinarias limitadas, donde preparar solo una comida a la semana desde cero se relacionó con una reducción del 67% en el riesgo de demencia.
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Los investigadores creen que la combinación de actividad física y compromiso mental que implica cocinar juega un papel clave en la protección de la función cerebral.
Cocinar requiere planificar las comidas, comprar ingredientes y preparar platos, todo lo cual estimula los procesos cognitivos.
Se descubrió que incluso tareas simples como pelar verduras o seguir una receta contribuyen a mantener la agudeza mental.
El estudio también destacó que cocinar a menudo fomenta hábitos alimentarios más saludables, y las comidas suelen incluir ingredientes frescos como verduras, pescado y cereales integrales.
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Si bien los hallazgos se basan en datos de Japón, los investigadores dicen que es probable que los beneficios subyacentes de cocinar se apliquen en diferentes poblaciones.
Aunque el estudio no establece una causalidad directa, se suma a la creciente evidencia de que los hábitos de estilo de vida pueden desempeñar un papel clave en la reducción del riesgo de demencia.
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