Es posible que la tuberculosis (TB) no aparezca en los titulares con tanta frecuencia como antes, pero no ha desaparecido. De hecho, los últimos datos provisionales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sugieren que la historia aún está evolucionando. Basándose en los informes de casos de principios de 2025 presentados al Sistema Nacional de Vigilancia de la Tuberculosis en febrero de 2026, el informe ofrece una visión oportuna de dónde están las cosas y hacia dónde se dirigen.
Si bien las cifras muestran una ligera mejora con respecto al año anterior, el panorama general tiene más matices. Esto es lo que revelan los datos más recientes, por qué la tuberculosis sigue siendo una preocupación mundial y por qué sigue siendo importante vigilarla de cerca.
El peligro de la tuberculosis
La tuberculosis puede parecer una enfermedad del pasado, pero sigue siendo una grave amenaza mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tuberculosis sigue siendo la principal causa infecciosa de muerte en todo el mundo, superada sólo brevemente por la COVID-19 durante los primeros años de la pandemia.
La tuberculosis es una enfermedad transmitida por el aire causada por Mycobacterium tuberculosis y ha estado afectando a los humanos durante milenios. El antiguo médico Hipócrates la llamó “tisis”, es decir, un lento desgaste, una descripción adecuada de cómo la enfermedad debilita el cuerpo con el tiempo. También se la conoce como “plaga blanca” o “muerte blanca”, en referencia a la apariencia pálida y frágil de los infectados, como se describe en The Conversation.
Sin tratamiento, la tuberculosis suele ser mortal y razonablemente contagiosa, y una persona no tratada puede infectar hasta a otras 15, según la OMS. Si bien los antibióticos introducidos en la década de 1940 transformaron la atención, el tratamiento moderno todavía requiere meses de múltiples medicamentos y puede ser físicamente agotador, lo que hace que el diagnóstico temprano sea especialmente importante.
Más recientemente, los casos de tuberculosis han comenzado a aumentar nuevamente. A nivel mundial, las infecciones aumentaron entre 2020 y 2023 un 4,6 por ciento, revirtiendo años de descenso.
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Lo que muestra el último informe
En Estados Unidos, la tendencia general ha sido una especie de montaña rusa. Los casos de tuberculosis disminuyeron constantemente durante casi 30 años, con una fuerte caída en 2020. Pero ese progreso se estancó y los casos volvieron a aumentar entre 2021 y 2024. Los datos más recientes de los CDC pueden ofrecer un poco de optimismo cauteloso: en 2025 se registró una ligera disminución, con 10,260 casos reportados en comparación con 10,395 en 2024.
Geográficamente, la mayoría de los casos siguen concentrándose en California, lo que no sorprende dada su gran población. Sin embargo, cuando se analizan las tasas en lugar de las cifras brutas, Alaska se destaca, con las tasas más altas de alrededor de 12 a 13 casos por cada 100.000 personas en 2024, y sigue siendo alta para 2025.
La tuberculosis puede afectar a cualquiera, pero no afecta a todos por igual. Es alentador que las tasas disminuyeran en la mayoría de los grupos de edad en 2025, excepto entre los adultos de 65 años o más, donde los casos en realidad aumentaron. Esto es un recordatorio de que ciertas poblaciones siguen siendo más vulnerables y necesitan atención adicional.
Por qué es importante vigilar de cerca la tuberculosis
Para la mayoría de las personas en los EE. UU., el riesgo de contraer tuberculosis sigue siendo relativamente bajo. Pero eso no significa que sea un problema que podamos ignorar. La tuberculosis sigue siendo un problema de salud pública mundial y, como muestran las tendencias recientes, los avances pueden desmoronarse rápidamente.
Monitorear de cerca la tuberculosis ayuda a los funcionarios de salud a detectar cambios tempranos y responder antes de que las cosas empeoren. El tratamiento de la tuberculosis activa no sólo ayuda al paciente a recuperarse sino que también evita que la enfermedad se propague. También existe algo llamado tuberculosis latente, que describe cuando alguien está infectado pero no presenta síntomas. Tratar esos casos puede evitar que la enfermedad se active en primer lugar.
Según los CDC, lo fundamental es que el diagnóstico y el tratamiento tempranos protegen no sólo a los individuos, sino a comunidades enteras. Mantener la tuberculosis bajo control depende de una fuerte coordinación entre las agencias de salud pública, los proveedores de atención médica y las poblaciones en riesgo. La colaboración continua es clave si queremos reducir las enfermedades y acercarnos a la eliminación de la tuberculosis.
Este artículo no ofrece asesoramiento médico y debe utilizarse únicamente con fines informativos.
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