La derrota del Mallorca hace saltar las alarmas

Getafe 3 – Real Mallorca 1

Para los aficionados del Real Mallorca, noches como ésta, con una dolorosa derrota por 3-1, son muy familiares. En un partido que comenzó con esperanza, urgencia y la promesa de puntos de supervivencia, terminó en frustración, caos defensivo y un paso más hacia el precipicio. Antes del inicio, los mallorquinistas creían genuinamente que ésta era una oportunidad para dar un paso decisivo hacia la seguridad. El empate del fin de semana pasado contra el Villareal demostró espíritu y, a pesar de las lesiones y suspensiones, especialmente del extrañado Samu Costa, el equipo todavía parecía capaz de lograr un resultado.

El miércoles por la noche, la zaga del Mallorca nunca pareció cómoda y no fue una sorpresa que el Getafe se adelantara en el minuto 14. Una vez más nuestra organización defensiva tuvo un fallo, algo que ha perseguido al Real Mallorca durante toda la temporada. Lo que más nos dolía a los aficionados no era simplemente encajar goles, sino la forma en la que llegaban.

El segundo gol fue catastrófico. Hubo total confusión entre los defensas y el portero Leo Román que le dieron otra oportunidad al Getafe. En un partido de tanta importancia, este tipo de errores son francamente imperdonables. Cada despeje parecía apresurado, cada transición peligrosa y el equipo parecía perder confianza con cada ataque que lanzaba el Getafe.

Jugábamos el fútbol que habíamos visto con el anterior entrenador Arrasate, de lado y de espaldas, y nuestro portero tocaba el balón con los pies más veces que cualquiera de nuestros jugadores de campo. Tuvimos algunos breves momentos que nos recordaron por qué vale la pena creer en este equipo. Una vez más, Vedat Muriqi abrió implacablemente un surco solitario al frente, a pesar de un servicio limitado, y estuvo terriblemente cerca con un cabezazo que pegó en el travesaño.

El Mallorca salió del Coliseum menos con sensación de frustración y más de impotencia. Omar Mascarell marcó el gol del honor con un cabezazo y luego fue amonestado y se perderá el partido del domingo ante el Levante. Durante un breve período antes de ese gol, hubo la sensación de que el Mallorca podría remontar, pero otro error defensivo le dio al Getafe su tercer gol. Lo que debería haber sido una noche más cerca de la seguridad se convirtió en otro recordatorio de lo frágil que puede parecer este equipo lejos de Son Moix.

El Mallorca sigue atrapado en una brutal lucha por el descenso, empatado a puntos con varios equipos en apuros y casi sin margen de error. Ahora controlan su propio destino. Sumar seis puntos ante Levante y Oviedo garantizaría nuestra supervivencia ya que sería imposible que tanto Elche como Levante pudieran alcanzarnos. ¡Eso bien podría ser, en la presentación del miércoles por la noche, una ilusión!