Al parecer, la autoridad aeroportuaria española, AENA, ha dado instrucciones al personal para que haga todo lo posible para facilitar el proceso y reducir los tiempos de espera. Los funcionarios de los aeropuertos de Madrid-Barajas, Barcelona-El Prat, Málaga, Alicante y Palma han confirmado que la tecnología funciona correctamente, pero han reconocido que el volumen de pasajeros en las horas punta puede superar rápidamente la capacidad de los puntos de control.
Según instrucciones emitidas recientemente al personal de primera línea, los aeropuertos podrán desviar temporalmente a las familias y pasajeros con movilidad reducida a las tradicionales colas de sellado cuando la espera en las colas biométricas supere los 25 minutos. También podrán escalonar las llegadas de vuelos, coordinando con el equipo de gestión de slots de Aena. Estas medidas aparentemente son “ajustes, no una suspensión”, y la captura biométrica sigue siendo obligatoria para quienes se registran por primera vez.
Pero esas medidas para aliviar la congestión para las personas con movilidad reducida podrían generar confusión esta semana. Este lunes comenzará la huelga parcial del personal de asistencia a pasajeros con movilidad reducida en el Aeropuerto de Palma, en protesta por la grave situación laboral que atraviesa la plantilla y la falta de soluciones por parte de la empresa Adelte.
Los paros se producirán entre las 12.00 y las 15.00 horas y entre las 18.00 y las 21.00 horas, según un comunicado emitido por el comité de empresa. Continuarán de forma indefinida y durante toda la semana en distintos horarios. Los martes serán de 5 a 7 horas, de 12 a 14 horas y de 18 a 20 horas; los miércoles de 12 a 15 horas y de 18 a 21 horas; los jueves de 5.00 a 7.00 horas, de 12.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 20.00 horas; los viernes de 12.00 a 15.00 horas y de 18.00 a 21.00 horas; los sábados todo el día; y los domingos de 12.00 a 15.00 horas y de 21.00 a 23.59 horas.
Los trabajadores se han quejado públicamente de que la empresa lleva meses incumpliendo sus acuerdos en un clima de “improvisación constante” y una organización del trabajo basada en la “presión diaria” sobre la plantilla.
También se han quejado de que hay decenas de trabajadores con contratos a tiempo parcial que continúan trabajando jornadas ampliadas prácticamente todos los días, a menudo notificados con sólo unas horas de antelación o incluso el mismo día, superando en muchos casos con creces las horas de trabajo especificadas en sus contratos.
Según datos del comité de empresa, durante el año pasado se realizaron más de 9.000 horas de jornada ampliada de forma puntual y con previo aviso de última hora. Sólo en abril de este año se habrían trabajado más de 1.800 horas bajo este mismo sistema.
A esta cuestión se suma la falta de negociación de un protocolo de desconexión digital, problemas en materia de seguridad y salud en el trabajo, y la ausencia de estudios específicos sobre estrés laboral, carga de trabajo en puntos concurridos del aeropuerto y dificultades para mantener un horario mínimo de descansos, vacaciones y conciliación.
El comité y la empresa se reunieron el pasado jueves en el Tribunal de Arbitraje y Mediación de Baleares (Tamib) para intentar resolver el conflicto laboral, pero no consiguieron llegar a ningún acuerdo. Los representantes legales de los trabajadores acusaron a Adelte de negarse a abordar los principales problemas laborales y organizativos que afectan día a día a la plantilla.
Se negaron a abordar las “constantes” ampliaciones de jornada, la “improvisación”, la falta de estabilidad, el “abuso” de los contratos a tiempo parcial, el derecho a la desconexión digital o el “continuo deterioro” de las condiciones laborales. El comité también denunció públicamente el hecho de que los representantes de la empresa se refirieran a los trabajadores que acudieron a apoyar las demandas del personal como un “espectáculo divertido”.