Los nuevos residentes que se mudan a una de las áreas residenciales en expansión más grandes de Rojales han encontrado partes del desarrollo sin alumbrado público.
La cuestión afecta a varias avenidas del Sector SN-7 Lo Marabú, donde se venden viviendas blancas y minimalistas de nueva construcción destinadas principalmente al mercado turístico residencial por entre 300.000 y 500.000 euros, según se trate de bungalows o chalets independientes.
A pesar del alto valor de las propiedades, partes de la red de alumbrado público están fuera de servicio. Las cajas de alumbrado público se han dejado abiertas y vacías, y se ha informado de la falta de cables de cobre en zonas como la Avenida de Lérida, la Avenida de Gerona y la Avenida de Jerez de la Frontera.
Aún no está claro si los cables nunca fueron instalados o si fueron robados hace algún tiempo.
El alcalde de Rojales, Antonio Pérez, y la concejalía de Urbanismo están tratando el asunto con cautela mientras comprueban el estado jurídico y técnico de las fases afectadas. Si el sector no ha sido recibido formalmente por el ayuntamiento, las propiedades no deberían tener licencias de primera ocupación y, formalmente, nadie debería estar viviendo allí todavía.
Sin embargo, fuentes familiarizadas con el desarrollo afirman que el sector ya hace varios años que el sector está en manos del ayuntamiento, al menos en parte. Este proceso de traspaso es importante porque, una vez aceptado formalmente un desarrollo urbano, el ayuntamiento asume la responsabilidad del mantenimiento de vías, aceras, alumbrado público, redes de agua, alcantarillado, áreas verdes y otros servicios públicos.
Si las calles afectadas ya fueron recibidas por el ayuntamiento, el Ayuntamiento de Rojales podría tener que hacerse cargo del coste de sustitución del cableado faltante. El gasto podría ser significativo, ya que, según se informa, varias vías se verán afectadas.
Si el área sigue siendo responsabilidad del promotor, el ayuntamiento tendría que exigirle que repare las deficiencias.
Hay una complicación adicional. El desarrollo Lo Marabú cambió de dueño varias veces durante la crisis financiera. Algunos promotores abandonaron el proyecto y las parcelas finalmente pasaron a manos del llamado “banco malo” de España. Si las obras nunca fueron aceptadas formalmente, el consejo podría intentar utilizar garantías depositadas por los desarrolladores originales para financiar las reparaciones, siempre que esas garantías no hayan sido devueltas o transferidas a los acreedores.
Si esa vía no es posible, el coste podría recaer en última instancia en el presupuesto municipal.
Lo Marabú, donde se ubica el Sector SN-7, es una gran área de desarrollo urbano de alrededor de 1,3 millones de metros cuadrados. Conecta con Ciudad Quesada y linda con el espacio protegido de las lagunas de Torrevieja y La Mata, teniendo cerca la carretera del Campo de Guardamar y la CV-905.
El desarrollo fue aprobado bajo el Plan General de Ordenación Urbana de Rojales en 2000. Tiene capacidad para más de 4.000 viviendas, aunque sólo alrededor del 25% se completó antes de la crisis inmobiliaria.
Tras el colapso del mercado inmobiliario, Lo Marabú se convirtió en una de las muchas llamadas “urbanizaciones fantasma” en toda la Comunidad Valenciana. Durante más de una década, se lograron pocos avances.
La actividad se reanudó poco antes de la pandemia y se ha acelerado en los últimos dos años, con el regreso a la zona de grúas, cuadrillas de construcción, camiones pesados y hormigoneras. El ayuntamiento ha autorizado cientos de nuevas viviendas, algunas de las cuales ya están siendo ocupadas.
El sector SN-7, también identificado en los documentos de planificación de Rojales como Lo Marabú Oeste-Superior, cubre 364.284 metros cuadrados, o poco más de 36 hectáreas. Está destinado a uso residencial, principalmente viviendas unifamiliares agrupadas y unifamiliares, con una capacidad máxima de 1.090 viviendas.