El catamarán Mumua lleva dos meses varado en la zona de Sa Marina de Alcudia, en la bahía de Pollensa. Un agujero en el casco, consecuencia del impacto del barco contra las rocas, impide a su propietario finlandés moverlo. Pero la semana pasada la Autoridad de Costas le dio siete días para hacer precisamente eso. De lo contrario, se enfrentará a multas.
En el barco vive Timo, de 63 años. Estaba anclado en la bahía, pero una noche se rompió un cabo del ancla y el barco se fue a la deriva hasta chocar contra las rocas. Ha estado esperando que una empresa de Palma le proporcione la solución: un sistema inflable que permitirá remolcar el barco hasta el puerto de Alcudia y hasta el dique seco para su reparación.
Tras dejar su trabajo como responsable de una empresa de importación, decidió navegar por el Mediterráneo. Los últimos diez años ha estado en Italia y ahora en Mallorca. Estuvo en Can Picafort antes de trasladarse a la Bahía de Pollensa. Está pensando en vender el Mumua, uno de los motivos es la falta de amarres en Mallorca. Ha tenido ofertas. En su lugar, comprará una caravana.
Estar en Sa Marina no ha estado exento de alarmas. Una noche se despertó en el sofá de la terraza y encontró a una pareja teniendo sexo en el salón. En otra ocasión, tres personas intentaron irrumpir en la embarcación en busca de cosas para robar; huyeron cuando vieron a Timo. El agua es muy poco profunda; es fácil subir y bajar.