El martes se produjeron retrasos en el aeropuerto de Palma debido a la “cizalladura del viento”, que se define en términos simples como un cambio repentino y drástico en la velocidad o dirección del viento en una distancia corta y que puede ser peligroso, especialmente cuando los aviones están despegando o aterrizando.
Un fenómeno bien comprendido – no es un viento “extraño” – es particularmente peligroso durante el aterrizaje porque altera la sustentación y la velocidad del avión, lo que puede hacer que el avión caiga peligrosamente por debajo de la trayectoria de planeo o se detenga momentos antes de tocar la pista.
Hubo rumores de que el aeropuerto había sido cerrado temporalmente; estos eran falsos. La autoridad aeroportuaria dice que las condiciones climáticas han obligado a cambiar las operaciones, siendo el mayor problema los aterrizajes. El viento, que ha sido muy variable, ha afectado la secuencia de llegadas.
Hay retrasos en las salidas, un pasajero que viajaba con destino a Menorca afirmó que un vuelo previsto para las 18.15 horas no aparecía en los paneles de salidas. No hubo confirmaciones de entrada hasta las 20.52 horas.