Los vuelos de vacaciones a Baleares podrían verse afectados por el aumento del calor extremo: tarifas aéreas más altas y retrasos

La Universidad de Murcia (UMU) ha participado en la fase final de evaluación de los resultados de un proyecto de investigación internacional que analiza cómo el cambio climático puede afectar a las operaciones aeroportuarias y al rendimiento de despegue de las aeronaves.

El estudio interdisciplinar, publicado en la prestigiosa revista científica Climatic Change, concluye que el aumento de la intensidad de los fenómenos de calor extremo en la región euromediterránea podría reducir la capacidad de despegue en varias toneladas en las próximas décadas, con posibles repercusiones en la seguridad operativa, los costes del transporte aéreo y la gestión de los vuelos.

La investigación, realizada en el marco del proyecto ICCA (Impact of Climate Change on Aviation), estuvo liderada por CERFACS (Centro Europeo de Investigación y Formación Avanzada en Computación Científica) y contó con la colaboración de Airbus. Entre los autores del estudio se encuentran los investigadores Victoria Gallardo (CERFACS/UMU) y Pedro Jiménez-Guerrero (UMU).

Los resultados muestran que la mayoría de los aeropuertos de la región euromediterránea, considerada uno de los principales “puntos críticos” del cambio climático, podrían verse afectados negativamente en las próximas décadas. El aumento de las temperaturas extremas tiene consecuencias directas para la física del vuelo: a medida que aumenta la temperatura del aire, disminuye su densidad, reduciendo tanto la sustentación generada por las alas como el empuje de los motores. Como resultado, los aviones pierden su capacidad de transportar peso durante el despegue, una de las fases más críticas del vuelo.

Según las proyecciones del estudio, los aviones comerciales de fuselaje ancho y estrecho, que constituyen la mayor parte de la flota actual y futura, podrían ver reducciones en el peso máximo de despegue de hasta siete toneladas en las próximas tres décadas y hasta once toneladas en la segunda mitad del siglo. Por el contrario, los aviones turbohélice regionales experimentarían impactos más limitados y localizados en ciertos aeropuertos más pequeños.

Los investigadores advierten que la reducción de la capacidad de despegue implica menores velocidades de ascenso y mayores distancias necesarias para abandonar la pista, reduciendo así los márgenes de seguridad. Además, los aviones pueden requerir un mayor consumo de combustible para cumplir con los mismos requisitos operativos, lo que aumenta los costos para las aerolíneas. Las consecuencias también podrían extenderse a la gestión aeroportuaria y a los pasajeros, con posibles retrasos, reprogramaciones de vuelos, restricciones de carga o pasajeros, desvíos a otros aeropuertos e incluso cancelaciones durante períodos de intenso calor.

Más allá de cuantificar estos impactos, el estudio proporciona un nuevo marco metodológico para evaluar cómo el aumento de las temperaturas debido al cambio climático puede afectar el rendimiento de despegue de las aeronaves. Además, una de sus contribuciones clave es la creación de un conjunto de datos que puede utilizarse para estudiar otros impactos y riesgos asociados con el calor extremo en los aeropuertos. Estos incluyen el deterioro de la infraestructura aeroportuaria, un mayor riesgo de incendio, una mayor demanda de energía para los sistemas de aire acondicionado y el estrés por calor que experimentan los trabajadores que trabajan al aire libre.

Además, esta nueva base de datos puede ayudar tanto a la industria de la aviación como a las autoridades reguladoras, ya que proporciona información sobre las condiciones climáticas futuras bajo las cuales las aeronaves deberán operar y ser certificadas. Los autores subrayan que este tipo de investigaciones son esenciales para diseñar estrategias de adaptación que permitan construir una red europea de transporte aéreo más resiliente a los desafíos que plantea el cambio climático, particularmente en regiones sensibles como la zona euromediterránea.