JUNTA DE ANDALUCÍA | Juanma Moreno arma un Gobierno de contrapesos a Vox con más peso para Antonio Repullo y Antonio Sanz

Juanma Moreno toma posesión este domingo de su tercer mandato como presidente de la Junta de Andalucía con una prioridad inmediata: cerrar un Gobierno capaz de integrar a Vox sin cederle todo el espacio político. El presidente andaluz quiere tener listo el nuevo Ejecutivo a finales de la próxima semana y trabaja en una estructura de contrapesos en la que ganarán peso Antonio Sanz y Antonio Repullo, los dos dirigentes que han pilotado las conversaciones hasta alcanzar el pacto con el partido de Santiago Abascal.

Habrá una vicepresidencia del PP con el mismo rango en el organigrama que la de Vox, que estará en manos de Manuel Gavira. El diseño del decreto de estructura será clave para fijar el reparto real de poder: competencias, presupuesto y capacidad de influencia dentro del Consejo de Gobierno. Vox asumirá una macrovicepresidencia con Desregulación, Turismo, Administración Local y Justicia, pero el PP aspira a limitar su margen de maniobra desde dentro del propio Ejecutivo. Debe buscar esos contrapesos en el Ejecutivo tras haber aceptado un amplio programa de gobierno que asume gran parte del catecismo político de la extrema derecha en materia de inmigración, cambio climático, agricultura o servicios sociales.

La toma de posesión será este domingo en los jardines de San Telmo, con una puesta en escena más contenida que la de 2022, cuando hubo bajada por las escalinatas del Palacio junto a su esposa, Manuela Villena, y un acto de gran aparato institucional. Entonces acudieron Feijóo y varios barones del PP, como Ayuso, López Miras, Rueda y Mañueco. Esta vez, según fuentes del Ejecutivo, habrá menos invitados y menos boato. No se espera al presidente del PP ni tampoco a ningún barón autonómico. Por parte de Génova acudirán Bendodo y Bravo. Tampoco habrá representación del Consejo de Ministros, limitada la presencia del Gobierno a una secretaría de Estado. Moreno inicia obligatorio, pero con menos que celebrar que en aquella mayoría absoluta.

La sombra de 2019

El presidente andaluz conoce bien la dificultad de gobernar con Vox cerca. En 2019 estrenó en Andalucía el modelo de las tres derechas, con una coalición entre PP y Ciudadanos apoyada desde el Parlamento por Vox. La convivencia con Juan Marín fue plácida hasta el punto de convertir al vicepresidente de Cs en uno de “los compadres” de Moreno. Con Vox ocurrió lo contrario. El partido de Abascal tensó al Gobierno con la inmigración, la violencia de género, las políticas de igualdad y la llamada administración paralela, y llegó a poner en vilo la aprobación de dos presupuestos.

Entonces, Moreno tenía a Elías Bendodo como hombre fuerte en la Consejería de Presidencia y principal negociador con Vox. Ahora necesita una arquitectura distinta, porque Vox ya no estará fuera, sino dentro del Gobierno. Por eso en el PP se da por hecho que Sanz y Repullo serán piezas centrales del nuevo Ejecutivo. Uno de los dos podría ocupar la vicepresidencia popular, según las quinielas del grupo popular.

Sanz llega a esta fase como el principal apagafuegos de Moreno. Consejero de Presidencia y hombre fuerte del Gobierno saliente, ha sido el dirigente al que el presidente ha recurrido en cada crisis. La más evidente fue la de los cribados del cáncer de mama, cuando ejerció las competencias de Salud y actuó como cortafuegos para proteger a Moreno del desgaste. Repullo, una figura moderada, es el actual secretario general del PP-A, aporta el control orgánico del partido y ha participado también en la negociación con Vox.

Parrarayos politicos

En 2022, la salida de Bendodo y de Juan Bravo hacia Génova dejó a Moreno sin los pararrayos políticos de su primer mandato. En la legislatura de la mayoría absoluta, el presidente ganó todo el protagonismo, pero también todo el desgaste. Con Vox sentado en el Consejo de Gobierno, en el PP creen que será imprescindible un núcleo más político, con experiencia y capacidad de choque, para contener los roces que puedan surgir con la extrema derecha.

Gavira ha prometido ser un socio leal, pero ambos partidos saben que competirán en las generales y que será difícil aislar Andalucía de la batalla entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. Para blindar la convivencia, el pacto incluye una cláusula de “Lealtad institucional y Comisión de Seguimiento”, que compromete a mantener la unidad de voto en el Parlamento andaluz en presupuestos, comisiones de investigación, proposiciones de ley y convalidaciones de decretos leyes.

Moreno suele configurar sus gobiernos en soledad y con discreción. No se espera una revolución de rostros, pero sí ajustes relevantes. Del primer Ejecutivo de 2019, que arrancó con seis consejerías del PP, solo quedan Rocío Blanco (Empleo) y Patricia del Pozo (Cultura). La continuidad de ambas se da por hecha. También parece segura Carolina España en Economía y Hacienda y como portavoz, así como Jorge Paradela en Industria, un perfil independiente ya afiliado al PP y diputado.

Una salva, Agricultura

Una de las batallas más duras con Vox ha sido la continuidad de las políticas agrarias. Las organizaciones del sector han recibido garantías de estabilidad y ese sillón lo ocupa ahora el almeriense Ramón Fernández-Pacheco. Más difícil es recolocar a los consejeros cuyas competencias pasan a Vox: Arturo Bernal, hasta ahora en Turismo, y José Antonio Nieto, en Justicia. “Perder a Nieto, un valor político seguro y con experiencia, sería un error para Juanma. Ubicar a Bernal es más complicado”, aseguran desde el PP-A.

El estilo de Moreno ha sido siempre recolocar a los suyos y evitar bajas traumáticas. Lo hizo con Catalina García, cuando pasó de Salud a Medio Ambiente. El reciente fallecimiento del consejero de Universidades, el añorado José Carlos Gómez Villamando, deja además una vacante, aunque no está garantizado que esas competencias mantengan una cartera independiente.

Tras el acuerdo con Vox y salvada la investidura, la mayoría de consejeros respira con alivio. Moreno es conservador en sus equipos, pero esta vez necesita algo más que continuidad, necesita perfiles capaces de gestionar, negociar y frenar el desgaste que pueda provocar la convivencia con Vox. Por más que insista en repetir que sigue siendo el mismo, el hasta ahora barón moderado del PP sabe del daño que las concesiones a Vox pueden acarrear en su mensaje y en su imagen política.

Un Gobierno ya se sometió a cuatro remodelaciones

La legislatura de la mayoría absoluta estuvo marcada por varias crisis de Gobierno y hasta cuatro remodelaciones: dos crisis de mayor calado y dos ajustes. Carmen Crespo salió para ir a las listas europeas y Marifrán Carazo dejó el Ejecutivo antes de convertirse en alcaldesa de Granada. En julio de 2024, unos cambios inicialmente presentados como ajustes acabaron en una crisis más profunda, con la que Moreno quiso sacudir a su equipo y evitar que se acomodara en la mayoría absoluta. En octubre de 2025, la crisis sanitaria obligó de nuevo a mover piezas. Ahora, la entrada de Vox abre otra pantalla.

Fuente: El Correo de Andalucía