Este discurso fue inquietante. Ver al hombre que es presidente mentir, abrazar ilusiones acerca de ganar una elección que perdió, compartir planes para interferir en el próximo proceso de votación de las elecciones intermedias y amenazar al Congreso con votar a favor de su supresión de votantes, SAVE ACT fue inquietante.
Lo que es además inquietante es saber que no importa cuán loco, criminal o deshonesto actuara Trump durante su discurso, los republicanos permanecerían en silencio o defenderían su locura.

Sabemos que Trump sabe que perdió las elecciones de 2020. Su fiscal general, Bill Barr, le dijo que había perdido. Sus asesores le dijeron que perdió. Los miembros del personal lo escucharon decir: “¿Pueden creer que perdí contra ese tipo?”. Sin embargo, como el criminalmente astuto Trump sabía que su base crédula caería en la “gran mentira”, fingió que las elecciones fueron robadas por un fraude desenfrenado. Ha afirmado que presentaría evidencia del fraude que le hizo perder en 2020, pero nunca presentó esa evidencia. En su patético discurso de anoche, combinó la mentira sobre el fraude en las elecciones de 2020 con la incidencia de la interferencia china para justificar su afirmación de que obtuvo más votos que Joe Biden. Parecía y parecía desesperado, perdido y delirante. No hay pruebas de que la retórica anti-Trump de China haya cambiado los votos emitidos legalmente.
Las mentiras que dijo fueron las mismas mentiras que ha estado difundiendo desde que Joe Biden le pateó el trasero en las elecciones de 2020. Las acusaciones de cientos de miles de votos ilegales, recuento inadecuado de votos y máquinas de votación manipuladas se encuentran entre las acusaciones que han sido rechazadas por más de 60 jueces en los casos judiciales falsos que ha presentado Trump. A pesar de que sus afirmaciones falsas fueron desacreditadas por su propia comunidad de inteligencia mientras aún estaba en el cargo durante las elecciones de 2020, el Mentiroso en Jefe sigue fingiendo que ganó. Anoche volvió a avergonzarse como un tramposo criminal, inseguro y dolorosamente perdedor, y sus aliados en todo el mundo una vez más vieron a Estados Unidos como un país debilitado y problemático desde dentro.

Sus desesperadas súplicas para obligar al Senado a aprobar la Ley Save parecieron lo que es: un intento descarado de hacer precisamente lo que acusó a China y a los estados democráticos de hacer en 2020, que es manipular unas elecciones estadounidenses. Reveló su plan para manipular las elecciones intermedias, lo que falsamente llama “aumento de la integridad electoral”.
LA CONCLUSIÓN ES QUE TRUMP ES UN HOMBRE FRAUDULENTO, AVERGÜENZO Y PERDEDOR QUE ES INCAPAZ DE ADMITIR LA DERROTA. NO TIENE RESPETO POR LA LEY. SI LOS VOTANTES DEMOCRÁTICOS ACUDEN EN GRAN NÚMERO, ÉL SERÁ NEUTRADO POLÍTICAMENTE Y NUESTRA DEMOCRACIA SERÁ RESTAURADA.
Hay que vigilarlo de cerca, ya que anoche señaló que intentará insertar ilegalmente el control federal sobre las elecciones estatales de mitad de período. Ese no es un poder presidencial protegido por la sentencia anticonstitucional de inmunidad.
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