El tiempo apremia. La cuenta atrás para las elecciones municipales de mayo de 2027 está ya en marcha y, a medida que se acerca la fecha, más enmarañado estará el panorama político para tejer pactos. Con esta lectura sobre el nuevo curso político que arranca esta semana, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha encargado a los consellers que aprieten el acelerador en los próximos cuatro meses para encauzar carpetas relevantes de la legislatura y leyes que precisan del voto de ERC y los Comuns en el Parlament. Educación, vivienda y dependencia, además de la seguridad, están señaladas en rojo en la agenda de prioridades del Gobierno.
“Este gobierno va a ir al grano”, dejó claro este viernes ante el Govern al completo, reunido en el Monestir de les Avellanes para fijar la estrategia del nuevo curso. El tiempo que falta para ir a las urnas suele ser inversamente proporcional a los incentivos que tienen los partidos para alcanzar acuerdos, así que lo que busca el presidente es exprimir el plazo de tregua relativa que tenga por delante.
Con la batalla por la Alcaldía de Barcelona en el horizonte, los socialistas prevén que hay riesgo de que los republicanos, cuya secretaria general, Elisenda Alamany, competirá con Jaume Collboni en la capital catalana, echen el freno al apoyo que, hasta ahora, han garantizado al Executiu en minoría de Illa. Más aún si se complica la aprobación del modelo de financiación en el Congreso. También los comunes, que hasta ahora han sacado pecho de marcarle el paso al Govern en materia de vivienda, necesitarán marcar perfil propio ante el ciclo electoral que se abre. De ahí que fuentes del Executiu expliquen que sus grandes apuestas empezarán a exhibirse a partir del debate de política general de finales de septiembre.
La gota malaya del conflicto educativo
En paralelo a la orden de ejecutar rápidamente unos presupuestos que se aprobaron con la mitad del año ya consumida, el presidente quiere dar un acelerar a su programa. Una de las urgencias más inmediatas que lo ocupará en los próximos días es la huelga de profesores de inicio de curso, el día 8 de septiembre. La consellera de Educación, Esther Niubó, anunciará el lunes más medidas con la mirada puesta en garantizar una vuelta al colegio sosegada.
Manifestación de profesores el pasado mes de junio / Belén González / EPC
Pero más allá del parón, lo que busca Illa es sofocar de forma definitiva una crisis que, tras 25 huelgas en el curso pasado, lastra gestión de la que quiere hacer bandera. Está por ver el cómo, porque el Govern reivindica haber puesto un montante “histórico” de 2.700 millones sobre la mesa para mejorar salarios y condiciones en las aulas. El Ejecutivo ve en el hecho de que haya elecciones sindicales en marzo una oportunidad para tener nuevos interlocutores con los que sentar unas nuevas bases de diálogo y replantear cuestiones de fondo del actual sistema.
El embrollo de la compra especulativa
También preocupa al presidente el acceso a la vivienda, el principal problema que señalan los ciudadanos cuando se les pregunta. Al final del mandato deberá dar cuenta de cuántos pisos aumentados ha logrado y de si las medidas de contención de los precios han dado sus frutos. Una de las patatas calientes por resolver es la ley para limitar la compra especulativa, que recibió un revés del Consell de Garanties Estatutàries porque su dictamen, pese a no ser vinculante, señala que contraviene la Constitución y el Estatut.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en la colocación de la primera piedra de un bloque de pisos en Viladecans / Jordi Bedmar / Gobernar
El Govern está dispuesto a mantener la filosofía de la ley pactada con los Comuns, ERC y la CUP, que es que la vivienda tenga un uso residencial preferente, pero no a jugarársela en los tribunales. Así que habrá que ver cómo se reorienta la norma y en qué plazos después de haberlo intentado por la vía urgente. No es menor cómo se resuelva el embrollo, teniendo en cuenta que esta ley fue el principal pacto para que el grupo de Jéssica Albiach le diera el ‘sí’ a los presupuestos. En todo caso, el Executiu sí que espera poder lucir la ley para acelerar la construcción de vivienda protegida por la vía de reconvertir bajos y oficinas y densificar terrenos pendientes de desarrollar urbanísticamente, otra norma pactada también con los Comuns.
Reducir la espera de las ayudas
En la Generalitat también han detectado el hastío creciente que existe entre una parte no menor de la población que está a la espera de recibir la ayuda por dependencia. Pasar de los 400 días de media a no más de 60 se ha convertido en “estratégico” para el Govern, motivo por el que ha ordenado concentrar esfuerzos para que el Pla Cura cumpla con ese objetivo prometido que los usuarios esperan como agua de mayo. También se pondrá el foco en los próximos meses en cómo atajar la lacra de la pobreza infantil, además de asumir de una vez por todas la gestión del ingreso medidas mínimas vitales, y en continuar intensificando en materia de seguridad y el aumento de efectivo de los Mossos. En esta carpeta de la seguridad incluye también los planos frente a las emergencias, como el protocolo de gestión de los bosques para hacer frente a los incendios forestales firmado este viernes con las diputaciones.
Lo que persigue de fondo Illa es que en este ciclo electoral su lema sobre la “prosperidad compartida” tenga una traducción tangible en la vida de los ciudadanos y lo tengan en cuenta a la hora de ir a las urnas. En un año en que el PSOE se la juega en las generales, el Govern del PSC en Catalunya persigue fortificarse no solo ante las municipales, sino también con la vista puesta en las catalanas de 2028.
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