La vuelta al cole en Mallorca, cuando la educación en Baleares vuelve a demostrar que está entre las peores de su clase

El año escolar comienza el jueves. Unos 150.000 alumnos de Baleares tendrán 176 días lectivos hasta el 18 de junio de 2027. Las vacaciones de Navidad serán del 23 de diciembre al 6 de enero, Semana Santa del 25 de marzo al 4 de abril.

Coincidiendo con el nuevo año escolar están los resultados del último estudio PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Realizado cada tres años, el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes evalúa los sistemas educativos midiendo el desempeño de los alumnos de 15 años en matemáticas, ciencias y lectura.

De cara a 2025, la evaluación PISA de la educación en Baleares sitúa una vez más a la región entre las regiones españolas con peores resultados. Este bajo rendimiento ha sido constante desde la primera evaluación en 2000.

Los estudiantes de Baleares obtuvieron 441 puntos en comprensión lectora, 446 en matemáticas y 471 en ciencias, todos por debajo de la media española (451 en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias) y del umbral de la Unión Europea (459, 463 y 481 puntos, respectivamente). Cuando se han realizado evaluaciones para las tres categorías en las regiones españolas, Baleares ocupa una posición más alta que Murcia, Canarias, Andalucía y Valencia (así como las dos ciudades del norte de África, Ceuta y Melilla).

Una explicación para este desempeño radica en la compleja dinámica sociodemográfica de las islas: alta movilidad de la población, ingreso tardío al sistema educativo y el impacto de la insularidad. Pero la situación actual debe considerarse en el contexto del desempeño general español, los peores resultados desde 2000, y el desempeño internacional.

Los estudiantes evaluados en 91 países registraron el rendimiento promedio más bajo jamás observado desde que comenzaron las pruebas en 2000. Los analistas de la OCDE señalan directamente a la hiperconectividad, el tiempo excesivo frente a la pantalla y la proliferación de teléfonos inteligentes como los principales impulsores de esta disminución global del aprendizaje. Este fracaso revela un problema cultural y un modelo educativo obsoleto, creen los expertos en educación.