Algún día podremos detectar una enfermedad en lugar de realizar una larga lista de pruebas invasivas para obtener un diagnóstico. Nuestros cuerpos producen una amplia gama de moléculas dependiendo de nuestro estilo de vida y condición metabólica general, algunas de las cuales se convierten en gases que podrían capturarse y analizarse para ayudarnos a comprender nuestra salud sin una extracción de sangre.
Investigadores del Instituto Fraunhofer de Circuitos Integrados IIS en Alemania recolectaron y probaron los olores del ombligo, la nariz interna y los oídos externos de los participantes.
En su estudio, publicado en Scientific Reports, demostraron que los perfiles olfativos de personas sanas y participantes con Parkinson, deterioro cognitivo leve o COVID-19 diferían entre sí, lo que algún día podría ayudarnos a perfeccionar la tecnología para una nueva herramienta de diagnóstico no invasiva.
Cómo el olor corporal podría ayudar a detectar enfermedades
Para diagnosticar una enfermedad, a menudo se necesita una amplia gama de pruebas para recopilar y analizar muestras. Por ejemplo, los profesionales de la salud pueden tomar biopsias de sangre o tejido según los protocolos establecidos para identificar una afección específica.
Los investigadores trabajan constantemente para encontrar formas de hacer que los procesos de diagnóstico sean menos invasivos y más accesibles, por ejemplo, buscando pistas de una enfermedad en los biofluidos (sudor, orina y saliva).
Otra vía es analizar los olores que expulsa nuestro cuerpo. Los gases que nuestro cuerpo produce de diversas formas, como la evaporación del sudor y los aceites de la piel, contienen compuestos orgánicos volátiles (COV), moléculas que el cuerpo genera a través de procesos metabólicos normales.
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El perfil de los COV puede verse diferente entre las personas y puede depender de la dieta, el estilo de vida o las condiciones médicas, lo que le da a cada persona una “huella digital” olfativa única. Debido a esto, los investigadores se preguntan si el aroma distintivo de una persona, si se analiza con equipos de alta gama, podría ser suficiente para diagnosticar una enfermedad no detectada previamente.
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El olor de la nariz, la oreja y el ombligo se ve afectado por el estado de salud
El equipo de investigación decidió tomar muestras de las partes del cuerpo menos expuestas a perfumes, jabones y otros elementos que podrían influir en las muestras, lo que les llevó a centrarse en partes de la nariz interna, el oído externo y el ombligo.
Después de tomar muestras de esas áreas de 24 participantes, de los cuales seis tenían la enfermedad de Parkinson, seis tenían un deterioro cognitivo leve, seis tenían COVID-19 y seis eran controles sanos, las muestras se analizaron mediante espectroscopia fotoacústica basada en láser (LPAS). LPAS es un método que identifica COV midiendo las ondas sonoras producidas cuando la muestra absorbe la luz de un láser.
Los resultados mostraron perfiles moleculares únicos con patrones que coincidían entre personas con la misma afección, y los resultados más claros provinieron de los hisopos nasales y del ombligo. Curiosamente, los perfiles olfativos más distintos provinieron de participantes sanos y de aquellos con deterioro cognitivo.
Una posible nueva estrategia de diagnóstico
Después de analizar los resultados, los investigadores descubrieron que sólo unas pocas longitudes de onda del amplio espectro capturaban los datos más importantes, lo que significa que los análisis futuros no requerirían toda la complicada configuración de la tecnología LPAS para producir resultados significativos.
Sin embargo, el equipo señala que su estudio tiene algunas limitaciones. Dado que este fue solo un enfoque de prueba de concepto, el número de participantes fue pequeño, lo que no permite sacar conclusiones finales sobre el diagnóstico de enfermedades mediante muestras de ciertas partes del cuerpo. Otros factores limitantes incluyeron la falta de grupos de edades similares y las condiciones de laboratorio altamente controladas, que no son representativas de las pruebas del mundo real.
Aún así, el equipo escribe en su artículo que “en general, los hallazgos de este estudio demuestran la viabilidad del análisis del espacio de cabeza basado en LPAS para detectar patrones espectrales asociados a enfermedades”, lo que puede conducir a nuevas estrategias de diagnóstico en el futuro.
Este artículo no ofrece asesoramiento médico y debe utilizarse únicamente con fines informativos.
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