En China, se conoce como “la enfermedad solitaria”. El término japonés se traduce como “intencionalmente cerrado”. En todo el mundo, existe una percepción de las personas autistas como distantes, socialmente incómodas y aisladas, que parece no solo carecer del tipo de instinto social automático que permite una interacción exitosa, sino también el deseo de lograrlo. También existe la percepción de que las personas autistas tienden a ser hombres.
Durante décadas, los investigadores, incluido yo mismo, han pensado en el autismo como una condición predominantemente masculina. Cuanto más estudiamos niños y hombres, más clara es la imagen del autismo que surgió, o eso pensamos.
Hoy, nos hemos dado cuenta de que nos está perdiendo una gran pieza del rompecabezas todo el tiempo. No solo hemos estado no reconociendo el autismo en un gran número de mujeres y niñas, evitando que obtengan un diagnóstico y apoyo, sino que ahora hemos hecho el profundo descubrimiento de que el cerebro autista femenino funciona de manera diferente a la masculina, especialmente cuando se trata de motivaciones y comportamientos sociales. Como resultado, una imagen completamente nueva del autismo en las niñas está cristalizando, forzando un replanteamiento radical de todo lo que pensamos que sabíamos.
El autismo es una condición de neurodesarrollo, comúnmente diagnosticada por la edad de 5 años. Los criterios de diagnóstico estándar actuales se refieren a “dificultades persistentes con la comunicación social y la interacción social”, así como “patrones restringidos y repetitivos de comportamientos, actividades o intereses en la medida en que estos limiten y perjudiquen el funcionamiento cotidiano”.
La Organización Mundial de la Salud estima que 1 por ciento de los niños en todo el mundo son autistas, pero …