Un velero de unos 12 metros encalló a principios de esta semana en la zona de Sa Ferradura, entre Bonaire y la cala de s’Illot de La Victòria, tras presuntamente soltarse de un amarre ilegal en Puerto Pollensa. El barco fue arrastrado por el temporal del pasado jueves por la bahía de Pollensa antes de encallar en las rocas de la costa de Alcudia.
El grupo ecologista Arrels Marines ha instado a las autoridades a intervenir para evitar que los restos del naufragio acaben esparcidos por el fondo marino, como ocurrió con otro barco que se hundió cerca de Bonaire en 2025. Ese barco se fue deteriorando durante varios meses sin ser retirado, pese a las reiteradas quejas. Respecto al velero Sa Ferradura, Arrels Marines afirma: “Se trataba de un barco fondeado ilegalmente en la bahía interior, en las afueras de Puerto Pollensa. Una vez más, los riesgos de esta zona de fondeo incontrolado son claros, no sólo para el fondo marino sino también para la seguridad pública”.
El velero varado está señalizado con el nombre “El Gonda”. Foto de : Arrels Marines
La Policía Local de Alcudia está trabajando para identificar a los propietarios de la embarcación, quienes son los principales responsables de gestionar su retirada. Si no se puede localizarlos, las autoridades deben hacerse cargo. Sin embargo, esto no siempre sucede, y partes del buque –incluidas fibra de vidrio, madera, lonas, metal, motores y otros elementos a bordo– a menudo terminan en el fondo del mar, lo que representa una amenaza para los ecosistemas marinos y la calidad ambiental.
Cuando no se puede localizar a los propietarios, los ayuntamientos suelen pagar la factura de las mudanzas debido a la inacción de las autoridades responsables. En 2025, el Ayuntamiento de Pollensa gastó alrededor de 50.000 euros para retirar tres embarcaciones hundidas o semihundidas de la zona del Moll para mejorar las condiciones del fondo marino. En Alcudia, aunque la Autoridad de Costas ha sido notificada, el teniente de alcalde Juan Sendín advirtió: “Si la Autoridad de Costas no actúa, el Ayuntamiento de Alcudia se verá obligado a retirarlo con un coste considerable, potencialmente hasta 30.000 euros. Está en una zona turística popular y no puede permanecer allí”.